12. Vectourl directourl - versiculo 2
Un nuevo combate cuerpo a cuerpo tuvo lugar, mas efusivo y violento si cabe, con los contendientes al límite de sus posibilidades. Saturn era mucho mas rápido que sus predecesores y sus golpes mas potentes, con lo que en ciertos tramos de la lucha el agente recibía mas palos que Freezer en Namek. Pero no se rendía, no se moría el mamón. Los circuitos del Ultra Zord comenzaban a fallar, y por una décima de segundo los mandos no respondían, tiempo suficiente para que el Agente asestara un puñetazo fatal directo a su cabeza. Dentro de la cabina los tres humanos salieron despedidos de sus asientos y echaron de menos esa espuma protectora contra los golpes. Cuando volvieron a incorporarse, pudieron ver cómo la perversa boca de Forjador esbozaba una sonrisa diabólica; el telepizzero levantó su brazo derecho, que se deformó, como metal líquido, hasta formar un inmenso punzón. Cerraron los ojos y sintieron cómo Saturn era atravesado. Todos los sistemas se apagaron.
- ¿Me oye, señor Pompón? ¿están vivos aun usted y sus amiguitos? Que lástima - seguía introduciendo su antebrazo, saliendo por la parte trasera del robot -. En este mundo no se pueden cometer errores. Esto no es un videojuego, es la vida real. Aquí ganan los mas fuertes, los mas listos. Es la selección natural, ya os lo intentó explicar Darwin. Habéis estado condenados al fracaso desde que nacisteis. En realidad, creo que os hago un favor. Ya es hora de que dejéis de arrastrar vuestra penosa existencia - el punzón siguió, quedando enclavado en el escudo. Varias ondas del mismo empezaron a pasar tanto al agente como a Saturn, pero al torturador parecía no importarle.
- ¿Hablas de errores, hermano? - su voz se oía alta y clara, saliendo por las rotas ventanillas de la cabina del robot -. Creo que aquí el error lo has cometido tú - milagrosamente, el Ultra Zord recobró energías para enviar su puño derecho hacia su contrincante, pero éste lo detuvo con su mano libre, quedando ambas entrelazadas. Las ondas del escudo cada vez eran mayores haciendo vibrar toda la estructura del robot. Los tres valientes humanos habían vuelto a sus puestos, dispuestos a afrontar el final -. Puede que mi existencia acabe aquí, puto psicópata. Pero te aseguro que te llevaré a ti por delante - y con la mano izquierda, agarró el cráneo de Forjador por su parte superior, y comenzó a apretar.
- Argh... Moriréis.... - las venas del agente podían notarse ahora en todo su recorrido por su piel. Tenía el brazo izquierdo inmovilizado por Saturn, y el derecho clavado en el escudo. Como no podía sacarlo, decidió hundirlo aún mas, metiendo a ambos bajo las verdes trenzas energéticas que, como una descarga eléctrica, surcaban de arriba abajo a los dos personajes.
- Vamos Mega, nunca me has fallado. Ayúdanos ahora. Eres el cuarto de Jalisco, siempre lo has sido. Haz que nos vayamos de aquí haciendo ruído - Nai hablaba ahora suavemente a la consola de su cabina. La voz del robot no se oía desde hacía mucho. Pero los sistemas, renqueantes, volvieron a entrar en funcionamiento. Un pulso de energía palpable que iluminó, por última vez, todos los mandos. Por los altavoces del robot comenzó a sonar, fuerte y nítidamente, la canción “Born to be wild”. El puño de Saturn se apretó, y los ojos del Agente casi salieron de sus órbitas cuando se dio cuenta de que había perdido. La cabeza le estalló en mil pedazos y su grito se ahogó para siempre. El robot no pudo aguantar entonces la fuerza del escudo y estalló.
A Gandalf le costó trabajo llegar hasta la base. La lucha entre las lavadoras y la alianza no cesaba, sólo la fortuna evitó que muriera por el camino. Cuando llegó, querría haber estado muerto. Nada quedaba en pie, solo trozos de chatarra por todas partes. Por un momento pensó que todo se había terminado, que ya no habría esperanza. Pero entonces oyó unas voces:
- ¡Gandalf! Has llegado. Me alegro mucho de verte -. Tan Dao, cojeante, le salía al paso. Tras un efusivo abrazo, el intercambio de miradas lo dijo todo. El Oriental rompió a llorar.
- ¿Y Nai? - preguntó el viejo
- Aquí - respondió el fontanero, sosteniendo entre las manos lo que parecían los restos de una consola de mandos.
- ¿Y...? - el viejo temía preguntarlo.
- Allí, Gandalf - y señaló a un lugar apartado, donde un joven estaba agachado en el suelo, y sobre sus rodillas, yacía el cuerpo inmóvil de una mujer.
- Dime que ganaremos esta guerra - le dijo Izaskun a su chico. La bruja había quedado atrapada de cintura para abajo, sus órganos vitales debían estar destrozados.
- La ganaremos. Y lo celebraremos, aunque ahora ya no puedo hacer la mitad de las cosas que quería hacer contigo -. El humor nunca había sido lo suyo, pero esa vez había conseguido arrancarle nuevamente una sonrisa a la bruja.
- Muchacho, yo me quedaré con ella. No podéis perder mas tiempo, el engaño puede ser pronto descubierto y ya no tendremos esperanzas - Gandalf tenía razón. El chico la besó una vez mas, un beso que, dolorosamente, tuvo sabor a despedida. Apretó los puños. Miró al frente. Comenzó a caminar. Una palabra se podía leer claramente en su frente: ODIO. Cogió su báculo con fuerza. A su lado, en paralelo, se incorporaron Tan Dao y Nai. El final se acercaba. Pero no el suyo, sino el de las lavadoras. Esta historia no acabaría con una burda excusa de paz. Aquí los culpables pagarían por sus pecados.
12. Vectourl directourl - versiculo 1
12. Vectourl directourl
Se levantaron con esfuerzo, algo confundidos, sudorosos, con ligeros temblores y debilidad. Casi arrastrándose pasaron por entre los restos de rocas de los “pi”, y avanzaron hasta la puerta. No se podían creer lo que veían. No ahora.
- Saludos, señor Pompón. Lo del escudo ha sido impresionante... la estrategia de intentar entrar en mi casa a escondidas, una estupidez. Por lo menos me has ahorrado el tener que ir a buscarte al campo de batalla.
- NO JODER NO EL PUTO AGENTE OTRA VEZ NOOOOO - lloró el pobre hermano bueno, hablando también en nombre de todos los lectores de esta historia -. Mira tío, me da igual que digas que eres mi hermano o mi prima, o te quitas de en medio o te llevamos por delante.
- ¿Y qué haríais después? - volvió a mostrar su pérfida sonrisa -. ¿Pensáis acaso que ibais a durar cinco minutos vivos aquí dentro? JajajAJJAAJJjjjja. ¿Y cómo pensabais acabar con Pikolo? ¿Otra ridícula sesión de unión de poderes a lo Capitán Planeta o que? JAjAJAJajaJAJajAJAjaj...
- El filtro de cal - dijo Nai, sin inmutarse -. Como todas las lavadoras, su punto débil es el filtro de Cal. Hemos estado desarrollando un rayo especial que, amplificado por el cristal de tu amito, le freirá esa pieza dejándole inútil.
- Vaya trío de imbéciles - el agente se quitó las gafas y las limpió con un pañuelo en un claro gesto para indicar que tenía la situación controlada-. ¿Y me lo contáis para ver si me asusto? ¿no creeis que ahora que lo sé ya no es tan maravillosamente secreto?
- Te lo hemos contado porque vas a morir ahora mismo - respondió con firmeza el hijo de un cánido.
- ¿AH, SI? - la autosuficiencia de los humanos parecía cabrearle de verdad - ¿Y VAS A SER TÚ, REPUGNANTE HUMANO EL QUE ME MATE?
- No - dijo Tan Dao Vien señalando el cielo con su dedo índice -, va a ser ella.
El pié del DragonZord bajó mas rápido que las acciones de una escuela de inglés, aplastando al agente como a una cucaracha. Los tres muchachos comenzaron a aplaudir a la bruja, y ésta respondió haciendo el signo de la victoria por medio de la zarpa de su robot. Pero pronto se darían cuenta de que algo no andaba bien, sobre todo cuando vieron una especie de báculo caer del cielo entre relámpagos y clavarse en el suelo. En ese momento se oyó un rugido y un temblor enorme del piso, como diría Izaskun con uno de sus acentos.
- Ohh-ohhhh.... - lamentó, proféticamente, el son of a bitch boy -. Tan Dao, Nai, será mejor que volvamos a subirnos a Mega CD.
Antes de que pudieran hacerlo, una gran explosión (Uwe Boll debe amar esta historia) los tiró a todos al suelo, teniendo así una inmejorable perspectiva para ver cómo un nuevo agente forjador de al menos 40 metros aparecía agitando compulsivamente sus extremidades. Los 3 aprovecharon los estúpidos e inexplicables movimientos de Forjador para subir a la cabina de su Robot y prepararse para utilizarlo de una puta vez para algo.
- ¡¡NnNoo sSSSoisss RiIiiiVaalEes paHra FoOrjaAaAdoOoOOr!! - gritaba el gigantesco gigante maligno.
- Ufff, cuando empiezan a hablar de sí mismos en tercera persona es una mala señal - dijo Nai.
El primer ataque lo hizo el DragonZord; de una embestida lo envió contra el cubo, que pese a la enorme sacudida no pareció moverse ni un milímetro. Al instante, el Agente contraatacó, dando un croché directo al hígado metálico de la máquina de Izaskun. Fue Mega CD el que aprovechó la oportunidad para empezar a darle estopa al mas que manido enemigo. Un directo a la barbilla, una patada de kung Fu a los Nakasones, y un codazo a la ceja que no llegó a impactar gracias a una hábil maniobra de esquive de Forjador fueron la antesala de un intercambio continuo y equilibrado de castañas por parte de ambos contendientes. La rabia con la que el mas cabrón de los telepizzeros luchaba hacía parecer que era invencible, ningún golpe parecía causarle el mas mínimo daño. Aun peor, Mega CD retrocedía cada vez mas, cediendo terreno hasta estar de espaldas contra una parte aún conservada del escudo de los “pi”. Cuando el siervo de las lavadoras se preparaba para dar un golpe crítico, Izaskun volvió a entrar en acción, interceptando el puño en el aire del agente con su cola trituradora de Dragón. Un quejido enorme y unos ojos de sádico fueron la respuesta del hermano maloso, que aprovechó su mayor velocidad para agarrar la cola del reptil mecánico. Comenzó a darle vueltas en el aire hasta soltarlo para que impactara contra el aún alobado Mega CD.
- Muchachous, muchachous, al habla Gandalf, ¿cómo va la cosa? - la voz del mendigo sonaba por el interfono.
- Pues verás, simplemente el puñetero Agente Forjador ha crecido 20 pisos de golpe y nos está dando la paliza de nuestra vida, pero por lo demás no nos quejamos - dijo el sarcástico Nai.
- ¡¡No!! Quizás es demasiado poderoso para vosotros. Aguantad lo que podáis, voy hacia allí - y cortó la comunicación.
- ¿Por qué utiliza el interfono si tiene poderes telepáticos? - preguntaba Wan Tun.
- ¡Calla maricona! Parece que Izaskun quiere decirnos algo - y en efecto, el zagal sin identidad escuchaba los sonidos que, llenos de interferencias, venían del robot de la bruja. "...tón...jo" decía, "pul........to.....tón....ojo". El ataque de Forjador dificultaba las comunicaciones.
- ¿Pulpito matón cojo? - su enamorado, sin duda, la entendería mejor que ninguno -. No, espera... ¡¡Pulsad el puto botón rojo!! - en efecto, sobre sus cabezas había un botón colorado del tamaño de una paellera, al que por alguna extraña razón nunca habían prestado atención. En letras blancas ponía “FUSIÓN”. Lo pulsaron lo mas rápido que pudieron y esperaron a que la yonki con poderes hiciera lo mismo. Utilizando el ataque “aliento acebollado” del DragonZord, Izaskun tuvo unos segundos de libertad para pulsar el idéntico botón que había en su cabina y se agarró lo mas rápido que pudo a su asiento. Una música heavy bastante carismática comenzó a salir por los altavoces de ambos cacharros y comenzaron a realizar cambios estructurales en pleno aire. El Robot de la bruja introdujo su cabeza en su pecho y unió sus brazos al mismo, dejando espacio para que Mega se anclara en la parte superior, tomando la forma de hombros, brazos y una nueva cabeza de diseño muy oriental. Tras un estallido luminiscente el nuevo Ultra robot apretó los puños y dijo “¡¡¡Podeeeeer Punky!!!”. En su espalda, a lo jugador de fútbol se podía leer su nombre, SATURN. Las tornas habían cambiado.
