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2. La oveja marina - conclusion

2. La oveja marina - versiculo 5

Tal y como les aconsejó el sucio y a la par que aberrante anciano esperaron a la noche, a que las criaturas del submundo se congregaran en sus lugares de reunión habituales, y comenzaron la búsqueda.
Era una visión horrible, estos demonios nocturnos se podían clasificar escasamente en dos o tres tipos, todos réplicas unos de otros, moviéndose al unísono, algo asfixiante, claustrofóbico, cualquiera que sufriera esta afección sin duda acabaría por los suelos revolcándose y expulsando espuma por la boca.
Un torrente de clones inundaba todo el ancho de cada calle por la que paseaban. Necesitaban entrar en un bar urgentemente, lo hicieron, a diez pasos de donde se encontraban, pero en ese no tuvieron suerte, ni durante las 2 horas siguientes tampoco, pero todo no iba a ser mala suerte ese día, Gandalf no se había sacrificado por nada y al llegar a uno les atrajo su cartel que parecía un bar de aviadores o fans de la segunda guerra mundial, “Zeppelin” rezaba el letrero y, al contrario que en otros baretos, había espacio, se podía respirar y no tenia tan mala pinta, pero sin lugar a dudas era un garito extraño: había motos colgadas en las paredes y corría el rumor de que en fin de año habían puesto música de Britney Spears.
Tal y como predijo el miserable de Gandalf había un joven de aproximadamente la edad del cerdo capitalista occidental y Hatori Hanzo al fondo de la sala, apartado, mirando con desprecio a los otros que estaban a su alrededor golpeándose como bestias de corral. Parecía que le daban asco y no quería que siquiera le rozasen. Ambos se miraron y supieron que él era el que completaría el triángulo que salvaría el mundo, y justamente entonces el disco se cambió y David Bowie empezó a sonar con “The man who sold the world”.
Se aproximaron hacia él despacio pero sin dejar de mirarlo a los ojos y cuando el inglés entonaba “Which came as some surprise I spoke into his eyes” se encontraban a una distancia prudencial que evitaría malentendidos entre ellos. Le preguntaron si tenia fuego, algo que en estos tiempos todos parecían poseer, pero tal y como imaginaban los desgraciados de los protagonistas les respondió con la ansiada pregunta.
- ¿No creéis que Mofly era un ser adorable?
- ¿Adorable? - se preguntó así mismo el protagonista sin nombre, sumergiéndose en un mar del que no podría salir solo. Tan Dao Hanzo intervino rápidamente.
- Por supuesto que no, por eso era el último, el hombre como ser racional ha ido extinguiendo los seres que hacen peligrar su existencia: el lobo, el oso, el panda, ¿quién se iba a fiar de una bola de pelo desagradable con 5 zarpas de 4 centímetros en cada mano capaz de clavarlas en los troncos de los eucaliptos y sostenerse así con ellas?
Bowie continuaba ahora por “I laughed and shook his hand, and made my way back home”. El misterioso chaval con aversión a los koalas sonrió.
-Me llamo Knight, soy fontanero, ¿Me contáis vuestra historia?
Los 3 hablaron largo y tendido hasta que llegó la hora de cerrar el bar y cuando Bowie no alcanzaba ni el adjetivo de rumor distante decidieron ir a casa del nuevo miembro del clan secreto que salvaría al mundo de las lavadoras. Knight, o “Nai” como lo llamaban sus nuevos e incompetentes compañeros de aventuras tenía un piso en el centro, no era gran cosa, mas bien viejo, pero los 3 podrían dormir sin problemas y sin compartir cama, que era lo más importante para su heterosexualidad. A la mañana siguiente una vez despiertos y desayunados comenzarían a trazar una secuencia de acciones que comenzaría por visitar la tienda de repuestos de lavadoras más cercana. Ahora que contaban con un fontanero no tenían nada que temer.

2. La oveja marina - versiculo 4

Deambularon de barrio en barrio hasta llegar a una plaza del casco histórico, era un lugar espiritual, un monumento de piedra lo revelaba, dando a conocer los nombres de muchos de los que quizá andarán por allí habiendo perdido su rumbo en alguna parte del camino hacia la otra vida. En una de las esquinas de la plaza con el monumento en medio había unos vagabundos que salían de su hogar de cartón, y al ver esto, la razón adulterada del par de amigos que sentían que se desplazaran flotando hizo que se dirigieran en actitud beligerante hacia estos seres del inframundo.
Al acercarse lo suficiente a ellos como para que estos se dieran cuenta, dos se giraron y el resto desapareció como si nunca hubieran estado allí. Un sonoro “¡Gandalf!” lleno de júbilo y respeto salió esputado de las gargantas del peculiar dúo, asustando a uno de los vagabundos que sin dudarlo puso pies en polvorosa ya que había decidido ver la corrida desde el burladero.
El otro, un tipo de 1.75, pelo blanco, ojos azules y unas descuidadas y blanquecinas barbas que cargaba con una bolsa que contenía unos cachorros de perro con tan sólo unos días de vida, permaneció inmóvil y atento al par de chavales que le miraban con ojos ávidos de respuestas. Los muchachos se detuvieron a poco más de un metro del misterioso vagabundo, este les observó, y les regañó.
- ¿Acaso creéis que no nos vigilan insensatos?, claro que lo hacen y espero que no os hayan seguido hasta aquí. De todas formas yo no soy a quién buscáis pero estoy de vuestra parte, se como habéis llegado hasta aquí y se a quién tenéis que buscar, pero antes necesito algo de vuestra parte, ¿tenéis Maria?, ¿jachis? ¿O siquiera la mierda de vino alucinógeno que os ha traído hasta aquí?
- Aún nos queda algo de vino Gandalf - comentó el blanquito, que por suerte no pudo beber tanto como su amigo, y le dio la botella con suficiente liquido para que el maloliente vagabundo disfrutara de un par de vasos de ese brebaje desconocido, cosa que agradó, soltando la lengua al cuasi putrefacto vagabundo.
- Permaneced por la zona hasta la noche e id a todos los baretos a donde acuden los andergraun, en uno de ellos os encontrareis a un tipo apartado, apoyado contra la pared, una cerveza en la mano y con cara de querer matar gente, pedidle fuego y él os preguntará si Mofly era el demonio, yo no puedo daros la respuesta, pero si le gusta la que le dais, os dirá que le contéis vuestra historia y si os cree se unirá a vuestra causa, y ahora iros de aquí inmediatamente cabrones que estáis aplastando mi hogar.
Tras oír esto blanquito y Hatori Hanzo comprobaron que efectivamente estaban encima de lo que él llamaba su casa y que ya no tenían la habilidad de volar y sintieron la necesidad de descuartizar al vagabundo como hacían sus padres a su edad, pero antes de dar un paso Gandalf empezó a hacerse transparente y a desaparecer dejando atónitos a nuestros ya no envalentonados amiguitos. Como por arte de otro mundo dos agentes de la policía de la Sociedad de Autores aparecieron y esposaron al desdentado y transparente vagabundo mientras gritaban, "Queda detenido en el nombre de George Lucas".
Antes de que estos empezaran a leer sus derechos de copia privada los pies de los muchachos los sacaron de allí hacia un lugar más seguro, sabían que sus personalidades estaban copiadas de cantidad de estereotipos y no sabían cuanto podría cabrear a la policía de la Sociedad de Autores, peor aún si esta estaba controlada por las lavadoras. De todas formas preocuparse por Gandalf no les sería de ninguna utilidad, era el primero que caía en su arriesgada misión, y al final de toda esta historia sería momento para homenajear a los que ya no se encontraban entre ellos, pero no ahora.

2. La oveja marina - versiculo 3

Nuestra nueva compañera de aventuras era una gurú, y como tal, necesitaba alimentar su “poder espiritual” con las energías positivas de sus seguidores, ya que si se tenía que conformar con la retroalimentación y aquello que parecía vino, no sintonizaría con el universo como es debido y obligado para una gurú de su categoría. Así que si estos se proponían un cara a cara con ella no les opondría resistencia, todo sea por la armonía mundial.
- ¿Por donde podríamos empezar a buscar Izaskun?, ¿por el barrio pijo?, ¿por algún gueto? No hay nada en el mundo más malo que lucha a diario contra el mar, ¿dónde viven los marineros? - preguntaba interesadamente nuestro protagonista.
Cuando de repente nuestra gurú preferida se paró delante de una alcantarilla redonda y empezó a emitir esa especie de OMMMM que sus años como guía espiritual de gente que ya no creía en nada ni en nadie (estos “andergraun” que se dedican a decir que la vida es una mierda y que ellos son auténticos y sólo quieren gente auténtica ya que todos le han fallado y que no se fían de nadie, que suelen aparentar que pertenecen a alguna de las corrientes o contracorrientes urbanas con la finalidad de caerle bien a la gente) había perfeccionado. Después continuó diciendo con acento argentino:
- Vos tenés la respuesta delante tuya loco.
Éste repentino cóctel de sobriedad y acento de las Indias dejó perplejos a nuestro protagonista y a Akira Toriyama aka (also known as) Tan Dao Vien, el jodido charly del grupo, que automáticamente preguntó:
- ¿Las tortugas ninja?
- No, Mario Mario - dijo Izaskun, no porque fuese tartamuda, sino refiriéndose a un conocido fontanero que era su propio padre y a la vez padre de su hermano Luigi Mario.
[Eso era], pensaba el gilipollas paranoico de nuestro protagonista, [los fontaneros nos abrieron los ojos, ellos nos dirán el camino], así que sin más dilatar comentó su idea con Toriyama para poner rumbo a la fontanería más cercana, tarea fácil ya que había visto miles de anuncios en postes, farolas y portales de la ciudad. Izaskun los detuvo y les dio un último consejo antes de abandonarlos a su suerte por otros asuntos importantes de los que sólo ella podía encargarse.
- Ahí no más mis cuates debo de dejarlos, pero no sin antes desirles que deben buscarse otro manito, para compartir tacos y enchiladas, y poder hacerles frente a las malvadas lavadoras, sólo 2 personas no son nadie, no más. Deben ser 3, mis cuates, 3 sí que son importantes, como el bueno, el feo y el malo, la Santísima Trinidad, A-HA o Nirvana, así que cumplirán con su tarea. Deben buscar la tercera fuerza que complete el triángulo de Jalisco, ustedes son Apatía y Odio, necesitan a Desprecio, búsquenlo, pronto, apresúrense.
Acto seguido Izaskun olvidando su recién estrenado acento mexicano y haciendo uso de una entonación más ninja gritó "¡Yiaaah!", alzó la mano y lanzó un objeto esférico similar a una granada hacia el suelo. Al contacto de este con el duro colchón receptor de las jugarretas de la gravedad, un relámpago los cegó instantáneamente, dejando una estela de humo y una botella de Fanta de limón de 2 litros en el lugar en que se antes se encontraba Izaskun dejando perplejos a nuestro dúo de protagonistas.
- Es cierto que sólo nosotros dos no llegamos a ninguna parte, pero ¿dónde buscamos al tercer integrante?, ¿Y que es ese rollo barato del triángulo de Jalisco? ¿No podría haberlo llamado algo más original? - comentó el occidental, a lo que el autor por medio del oriental le respondió:
- Es el ka, y necesitamos completar nuestro ka-tet, y Stephen King me perdone la licencia, pero tenemos que completar nuestro grupo, yo tampoco se como vamos a hacerlo, pero si la fumeta nos ha dejado la poción-vino es por algo, necesitamos ver más allá incluso de lo que tus grandes ojos occidentales te permiten ver, ¡bebámoslo!
Sin dudarlo ni un instante el chinaca se bebió casi media botella de un buche como cuando tenía 16 años y no había alcohol en el mundo que su hígado no pudiera metabolizar, y sus riñones orinar, y el ser anónimo que consideramos protagonista lo imitó. Seguidamente los párpados se le echaron tanto hacia atrás que casi expulsan los globos oculares de sus cuencas, una extraña sensación de conocimiento les invadió y con sólo mirar un instante a una persona eran capaz de saber como era, sí, efectivamente, acababan de subir diez niveles de prejuicios de un golpe, y se sentían poderosos y con la capacidad de odiar cuasi instantáneamente, tal y como si un coche discoteca pasara a su lado con sus 3.5 millones de watios de sonido con el repetitivo y reverberante Reggaeton puesto. Algo indujo a sus cabezas a pensar que aquel que no les pareciera inferior sería su tercer compañero de viajes y que entonces, sólo entonces, sólo les faltarían 6 más para ser como la compañía del anillo, donde lógicamente el papel de Aragorn lo llevaría el flipao con el que se inició esta historia y el amarillo como mucho podría aspirar a Legolas.
Obviamente la poción mágica les empezaba a hacer efecto en su enturbiadas cabezas pero estaban en el camino correcto, o al menos otra cosa no les parecía plausible hacer y comenzaron su búsqueda.

2. La oveja marina - versiculo 2

En mitad del camino y para evitar mariconeos establecieron la distancia mínima de veinte centímetros entre los codos de ambos, manos en los bolsillos, paso medio y andando en paralelo. Pronto surgió la típica conversación intrascendente:
- Oye Tan Dao, vaya equipazo informático mas guapo que tienes en tu cuarto, y eso que viendo tu casa y tu ropa pensaba que en tu familia no teníais ni para comer - le pareció un comentario muy gracioso. El sentido del humor no era lo suyo.
- ¿Co... mer? yo no hago esa función primitiva y bárbara. Parece mentira que no sepas que los chinos no necesitamos comer.
- Ahhn, quizás eso explica por qué sois tan bajitos, jejejeje - se escuchó el viento, sonido de grillos de fondo y volvió a sentirse avergonzado.
- ¿Bajitos? Pero que dices tío. Los chinos somos el doble de altos que resto de mundo capitalista. Lo que pasa es que tenéis un problema de perspectiva debido a vuestra mierda de ojos occidentales redondeados.
Cansado de discutir con su fumado colega, nuestro galante y sexy protagonista volvió a sumergirse en sus adentros y a autotraumarse. El día estaba siendo raro, mas que el día que en su barrio las marujas quemaban los bidones de basura. ¿Estarían observándoles las lavadoras en ese mismo instante? ¿Les estaban esperando? Prefería no pensarlo. De hecho, prefería no pensar más. Hace unas horas su mayor preocupación era un lunar que se acababa de encontrar en la ingle. Ahora, el futuro estaba en sus manos. Y pesaba mucho.
- Silencio - susurró Tan Dao mientras se ponía de cuclillas y ponía cara de preocupación -. Aquí ocurre algo extraño.
- No me asustes mas, tío, que antes me he encontrado con unos pintas que no veas, y encima el jefe vestido de reinller rojo, mas hortera el tío…
- ¡PUTO SER INFERIOR!, Sólo un cerdo enano occidental como tú podría llamar hortera al traje tradicional de combate de mi familia. Ha pasado de generación en generación hasta llegar a mi primo, siendo siempre la envidia de media Asia.
- ¿¡Entonces conoces a esos pintas!? - intentó parecer sorprendido, pero después del día que llevaba ya estaba un poco cansado.
- Claro, son todos primos míos por parte de perro. Yo antes estaba en su banda también, hasta que me echaron cuando fracasé en una misión... – una sombra pareció apagar la mirada de Tan Dao - no... no estuve a la altura... y esos demonios....me.... me.... me robaron las estampas de gayumbomon y cipotor.
- ¿Quiénes? ¿los repartidores de telepizza? - su intuición seguía intacta.
- ¡¡¡CALLA PÉCORA!!! No los nombres en voz alta. Quién sabe si nos podrían estar escuchando. Sí, ellos son el mal. Sólo tienes que verlos moverse, conducir esos ciclomotores infernales. Lo de las pizzas es sólo una tapadera, están aquí para ser el brazo armado de las lavadoras en nuestro tiempo. De hecho, intentan reclutar mas seres humanos, ¿o acaso no te has dado cuenta de su nuevo anuncio?: “momento... redondo” mientras hacen con el brazo el claro símbolo de... las lavadoras. Órdenes subliminales.
- ¡Que fuerte! - respondió su compañero pese a no estar escuchándole -. Entonces, me has dicho que los repartidores de telepizza, ¿no?
- Sí. Intenté infiltrarme entre ellos. Pero me paré en un semáforo en rojo... y me descubrieron - las lágrimas peleaban por salir de sus parpadillos -. Tenemos que hacer algo, tenemos que acabar con ellos...
Siguieron adelante y nada extraño ocurrió. Probablemente, Tan Dao estaba sordo. Horas después llegaron al garito. Humo, insalubridad y decibelios por un tubo eran los principales alicientes de lo que decía llamarse un pub, donde deberían reunirse con esa mujer misteriosa que les ayudaría. Desde luego se le ocurrían mil formas en las que podía ayudarle, pero luego recordó que no era su vida sexual lo que estaba en juego, sino la realidad tal como la conocían.
La vió. Sabía que era ella. Tenía que ser ella. Tirada en el suelo, pelo negro, ropa hippiosa, con un vaso de quién sabe qué en la mano. Les presentaron. Ese nombre, jamás se le olvidaría...
- Encantado de conocerte, Izaskun - se alegró porque pensó que le había salido muy bien la voz de tío guay, y además se había echado gomina esta mañana -. Soy el elegido.
- ¿Jeje, hwe, aahh?...¿¿bebesss ´tío?? - un sospechoso humo salía de su nariz y boca, como si estuviera fumándose un tres papeles, pero el porro no se veía por ningún lado. Pues sí que tenía clase la tía -. Eehhnnn que wapo stá esteoooo jejejejeje.
Sin duda le estaban poniendo a prueba de nuevo. Extendió su brazo y pilló el vaso de... ¿vino? Y le pegó un trago sin pensárselo. Empezó a ver lo guapa que era Izaskun. Pero qué coño, estaba empezando a ver guapo hasta al chino. Pues sí que tenía que ser fuerte la bebida. Se sintió algo mareado y comentó en voz alta:
- Tan Dao, tienes que probar esto, no sabe a nada pero yo estoy ya que hasta veo a repartidores de telepizza reptando por esas ventanas.
- ¡¡¡¡Dios mío!!!! ¡¡¡¡Están aquí!!!! ¡¡¡¡Hay que huír!!!
En efecto, estaban allí. Les tenían rodeados. Pero allí todos estaban preparados. Un chaval con mirada solemne fijó sus ojos en Izaskun, y ésta asintió. De pronto, el chico se bajó los pantalones y comenzó a correr en círculos alrededor de la pista. Su baile era manifestación del éxtasis, como cuando ponen mago de oz a las dos de la madrugada y la gente se emociona. Esta danza hipnótica mantuvo inmóviles a los repartidores el tiempo suficiente para que todos escaparan.
- Dínos, Izaskun, ¿hacia dónde debemos dirigirnos ahora?
- Psssheee. Posssss a la fábrica deuu lavadoras ¿no?
-¿Fábrica de lavadoras? - a Tan Dao pareció sorprenderle -. Yo nunca he visto ninguna.
- ¿Tampoco hay barrio chino en nuestra ciudad, no? - toma golpe bajo que le dio el prota a su amigo el hacker oriental -. ¡¡¡Tomaa!!! Tomaaaaa poooooooo poooooooo palooooooo poooo poooooooo - sin duda había sido un día duro para él y sus venas merdellonas salían a la luz.
- Aro tiosss, iwau qwwwu de esso se tratah, ejejjeje, que nossssepamos dónde se fabrican. Pero vamos a irr, y nos vamos a enterar de sus planes y de cómo...
- ¡¡¡Jodérselos!!! - respondieron ambos machos mientras su maestra se quedaba en un aparente coma etílico.
Ya podían sentir el miedo en sus huesos. Iban a dirigirse frontalmente como el enemigo. ¿Saldrían vivos de ésta? ¿Habría oompa loompas en la fábrica? ¿pillarían cacho con Izaskun?......

2. La oveja marina - versiculo 1

   2. La oveja marina

- No te preocupes mi simiesco amigo. Sé perfectamente lo que hay que hacer en esta situación -. Acto seguido giró su cabeza hacia el monitor y continuó viendo lo que parecía un programa ochentero de muy baja calidad y mal grabado.
- ¡¡¡Oye cabrón!!! ¡¡¡no pases de mí, que la situación es grave!!! - A esto nuestro nuevo co-protagonista coreano-esquimal argumentó que era un programa muy bueno, pero bueno de los de verdad, se llamaba “Humor Blancurro”, y consistía en ver a cerdos occidentales llevándose pelotazos y sufriendo pruebas denigrantes.
- Hahahaha, no sé cómo no os da vergüenza que todo el mundo vea este programa. Pobres seres inferiores.
Harto de estupideces, nuestro héroe, hecho todo un machote, le dio un mawashi geri a la pantalla del ordenador “con toa la planta del pié” y lo reventó. Tan Dao pilló la indirecta y comenzó a hablar:
- Amigo mío, hoy me has abierto los ojos, y digo abierto dentro de lo literalmente posible en mi etnia, y creo que es justo que ahora yo comparta mis conocimientos contigo al igual que tú lo has hecho conmigo. Conozco un lugar donde habita una mujer a la que quiero que conozcas, y no, no es ninguna prima obesa ni amiga accesoria desesperada sin personalidad, es algo así como un oráculo pero con más clase. Ella me enseñó que todos estamos preparados para el día de la batalla final de la revolución de los últimos días de la muerte.
- ¡¡Coño!! - dijo su expresivo interlocutor - ¿y preparados cómo? Porque no será por esas pedazo de clases de educación física de nuestro sistema educativo.
- Noooo, claro que no, hahahah - y rió durante diez segundos con esa risa que denotaba la carrera que estudiaba -. Es a través de los dibujitos animados, piénsalo bien, cientos y cientos de horas de dibujos están en nuestro cerebro, hasta llegar al punto de que todo lo que sabes, todo lo que dices, lo has sacado de una serie. Y, ¿por qué? Muy claro. ¿por qué el 99% de los dibujos animados no se cambian de ropa?¿por falta de imaginación de los dibujantes? ¿falta de presupuesto? nooooooooooooo, hahahahahahah - veinte segundos riendo
- PORQUE NO TIENEN LAVADORAS, sabedores de que tener un artefacto de esos en casa supone un paso mas hacia la perdición. Y nos lo enseñan, intentan que les imitemos, pero gracias a tu cultura capitalista cada día la gente compra mas y mas prendas, con lo cual lava mas y mas y las lavadoras tienen cada vez mas poder - Tchan chan chaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan.....
- Joder, que listos son los informáticos, y después los cabrones dicen que no saben arreglarte el ordenador.
- No perdamos ningún segundo más - replicó el oriental -. Si quieres seguir adelante deberás aprender a luchar. Y nadie mejor que mi padre para enseñarte a hacerlo.
Mientras bajaban las escaleras, observaba a su amigo y sentía satisfacción de ver que al final no estaba sólo. ¿O quizás sí? ¿Existía de verdad su amigo el chino o era un amigo imaginario, como en aquella película... sí, esa?
[Debo estar seguro de que no estoy chalado. Lo de la novia imaginaria tiene un pase, pero esto es serio], pensó, y acto seguido pellizcó fuertemente a Tan Dao en el hombro.
[Ufff, es real. Nota mental: no repetir el pellizco, parece gustarle] y, ya más aliviado, procedió a entrar en la sala de estar, una habitación que nunca antes había visto en la casa pese a haber pasado por ese pasillo docenas de veces. Al fondo había una gran terraza que dejaba pasar las luz del sol, y recortaba la silueta de un hombre erguido con cierto aire místico y un ridículo peinado.
- Adelante - dijo lentamente el padre de Tan Dao -. Eles bienvenido. No sabel que ocule ni me impolta, pelo sabel que cuando hijo tlael amigo a esta habitación, yo debel enseñal los secletos del kung-fu, kálate y judo.
- Es un honor para mí. Estoy preparado - y dio un paso adelante.
- Vale, la clase son 20 € - dijo Tan Dao padre extendiendo su mano.
- Es otro honor para mí, pagaré encantado - había mentido descaradamente cuando dijo eso de “encantado”, en todo caso podría decir “ligeramente gozoso” o “casi contento”.
[Bueno] pensó [de algún lado tendrán que sacar para pagarse todos los adornos extraños que tienen ahí fuera] y acoquinó el billete. [Pero merecerá la pena si aprendo a luchar. Aunque, ¿cómo conseguirán que aprenda todas esas artes marciales en sólo una tarde? ¿Será gracias a complejos programas informáticos? ¿implantes neuronales?].
- Tú acelcalte aquí. Ponel cala de malo e intental atacalme -. El muchacho hizo caso, y sólo le había dado tiempo a poner la cara de malo, cuando Tan Dao padre le dío un puntapié en el escroto -. Ya tá. Pelea acabada. Ya sabes kung fu.
Su dolorido contrincante, ahora en el suelo, gimió:
- Pero.... pero.... ¿y todos los saltos? ¿Y todas las técnicas? ¿Y los ataques especiales?
- Bah, eso sel basula que nosotlos metel en películas pala engañal a amelicanos idiotas y no aplendan nuestlo veldadelo podel: patada en el yin-yan.
De pronto, un huracán de pan de gamba llegó y el padre de Tan Dao se elevó en él hasta desaparecer de la habitación. Y lo que era más raro, la habitación misma volvía a ser lo que siempre había sido esa puerta del pasillo, un almacén de gatos. Con los huevos hinchados pero con las ideas mucho mas claras, el futuro salvador del mundo y su compañero de ojos rasgados pusieron rumbo a la calle para proseguir con su misión.
[Ahora sí. Siento que estoy en el camino correcto. Como cuando iba a catequesis] y siguió andando, pareciendo olvidar por un rato todos sus traumas detergentiles.