2. La oveja marina - versiculo 3
Nuestra nueva compañera de aventuras era una gurú, y como tal, necesitaba alimentar su “poder espiritual” con las energías positivas de sus seguidores, ya que si se tenía que conformar con la retroalimentación y aquello que parecía vino, no sintonizaría con el universo como es debido y obligado para una gurú de su categoría. Así que si estos se proponían un cara a cara con ella no les opondría resistencia, todo sea por la armonía mundial.
- ¿Por donde podríamos empezar a buscar Izaskun?, ¿por el barrio pijo?, ¿por algún gueto? No hay nada en el mundo más malo que lucha a diario contra el mar, ¿dónde viven los marineros? - preguntaba interesadamente nuestro protagonista.
Cuando de repente nuestra gurú preferida se paró delante de una alcantarilla redonda y empezó a emitir esa especie de OMMMM que sus años como guía espiritual de gente que ya no creía en nada ni en nadie (estos “andergraun” que se dedican a decir que la vida es una mierda y que ellos son auténticos y sólo quieren gente auténtica ya que todos le han fallado y que no se fían de nadie, que suelen aparentar que pertenecen a alguna de las corrientes o contracorrientes urbanas con la finalidad de caerle bien a la gente) había perfeccionado. Después continuó diciendo con acento argentino:
- Vos tenés la respuesta delante tuya loco.
Éste repentino cóctel de sobriedad y acento de las Indias dejó perplejos a nuestro protagonista y a Akira Toriyama aka (also known as) Tan Dao Vien, el jodido charly del grupo, que automáticamente preguntó:
- ¿Las tortugas ninja?
- No, Mario Mario - dijo Izaskun, no porque fuese tartamuda, sino refiriéndose a un conocido fontanero que era su propio padre y a la vez padre de su hermano Luigi Mario.
[Eso era], pensaba el gilipollas paranoico de nuestro protagonista, [los fontaneros nos abrieron los ojos, ellos nos dirán el camino], así que sin más dilatar comentó su idea con Toriyama para poner rumbo a la fontanería más cercana, tarea fácil ya que había visto miles de anuncios en postes, farolas y portales de la ciudad. Izaskun los detuvo y les dio un último consejo antes de abandonarlos a su suerte por otros asuntos importantes de los que sólo ella podía encargarse.
- Ahí no más mis cuates debo de dejarlos, pero no sin antes desirles que deben buscarse otro manito, para compartir tacos y enchiladas, y poder hacerles frente a las malvadas lavadoras, sólo 2 personas no son nadie, no más. Deben ser 3, mis cuates, 3 sí que son importantes, como el bueno, el feo y el malo, la Santísima Trinidad, A-HA o Nirvana, así que cumplirán con su tarea. Deben buscar la tercera fuerza que complete el triángulo de Jalisco, ustedes son Apatía y Odio, necesitan a Desprecio, búsquenlo, pronto, apresúrense.
Acto seguido Izaskun olvidando su recién estrenado acento mexicano y haciendo uso de una entonación más ninja gritó "¡Yiaaah!", alzó la mano y lanzó un objeto esférico similar a una granada hacia el suelo. Al contacto de este con el duro colchón receptor de las jugarretas de la gravedad, un relámpago los cegó instantáneamente, dejando una estela de humo y una botella de Fanta de limón de 2 litros en el lugar en que se antes se encontraba Izaskun dejando perplejos a nuestro dúo de protagonistas.
- Es cierto que sólo nosotros dos no llegamos a ninguna parte, pero ¿dónde buscamos al tercer integrante?, ¿Y que es ese rollo barato del triángulo de Jalisco? ¿No podría haberlo llamado algo más original? - comentó el occidental, a lo que el autor por medio del oriental le respondió:
- Es el ka, y necesitamos completar nuestro ka-tet, y Stephen King me perdone la licencia, pero tenemos que completar nuestro grupo, yo tampoco se como vamos a hacerlo, pero si la fumeta nos ha dejado la poción-vino es por algo, necesitamos ver más allá incluso de lo que tus grandes ojos occidentales te permiten ver, ¡bebámoslo!
Sin dudarlo ni un instante el chinaca se bebió casi media botella de un buche como cuando tenía 16 años y no había alcohol en el mundo que su hígado no pudiera metabolizar, y sus riñones orinar, y el ser anónimo que consideramos protagonista lo imitó. Seguidamente los párpados se le echaron tanto hacia atrás que casi expulsan los globos oculares de sus cuencas, una extraña sensación de conocimiento les invadió y con sólo mirar un instante a una persona eran capaz de saber como era, sí, efectivamente, acababan de subir diez niveles de prejuicios de un golpe, y se sentían poderosos y con la capacidad de odiar cuasi instantáneamente, tal y como si un coche discoteca pasara a su lado con sus 3.5 millones de watios de sonido con el repetitivo y reverberante Reggaeton puesto. Algo indujo a sus cabezas a pensar que aquel que no les pareciera inferior sería su tercer compañero de viajes y que entonces, sólo entonces, sólo les faltarían 6 más para ser como la compañía del anillo, donde lógicamente el papel de Aragorn lo llevaría el flipao con el que se inició esta historia y el amarillo como mucho podría aspirar a Legolas.
Obviamente la poción mágica les empezaba a hacer efecto en su enturbiadas cabezas pero estaban en el camino correcto, o al menos otra cosa no les parecía plausible hacer y comenzaron su búsqueda.
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