4. Ñi-ñi y los posavasos - versiculo 4
Sólo una palabra podía describir todo lo que veía: inmenso. Cintas transportadoras iban y venían de un lado para otro, llevando cajas de todos los tamaños y colores. Miles de personitas pequeñas lo controlaban todo, correteando sin parar en un aparente caos que no era sino todo lo contrario, el resultado de una coordinación sublime. Ahora veía a los “duendecillos” que había mencionado el falso gordo. Aproximadamente un metro de estatura, con lindos trajes rojos, la piel verde y orejas hexagonales. Tenían los brazos delgados pero aún así demostraban tener bastante fuerza, y en vez de piernas tenían dos frigopiés, que iban dejando un delicioso rastro rosa por donde pasaban. Bajo sus gorros navideños se esbozaban unas caras adorables, mas adorables que la de un gatito pero sin llegar a el nivel de un cachorro de oso panda. Eso sí, sus voces eran algo estridentes y sobreagudas y se empeñaban en dar por culo con cancioncillas pegadizas.
Tan concentrados estaban que parecían ignorar a los intrusos en su hábitat, aunque pronto notó cómo algunos les miraban rápidamente de reojo, y cómo algunas sombras se movían sigilosamente por el techo, acompañándoles y quizás vigilándoles en su camino. Cruzaron una puerta de apenas 1´20 m de altura, por lo que tuvieron que agacharse bastante y se pudo oír un festival de crujidos de nuestro atlético equipo. Entraron a la zona central de todo el descomunal complejo, una sala que no envidiaba en tamaño a la anterior, caracterizada por una recargada decoración navideña y un gigantesco estanque-lago en el punto medio sobrevolado por decenas de carros de transporte que surcaban el aire remolcados por pingüinos. Bajo el agua se dejaban ver miles de luces de colores que parpadeaban sin cesar con la típica cadencia molesta de las luces de los árboles de navidad, y por megafonía se oía continuamente el villancico “jingle bells” en su versión jazz. Todo un espectáculo para los sentidos. Todos iban con la boca abierta, incluso Tan Dao, pese a su conocido asco por la navidad capitalista. Se preguntaban si eran privilegiados, si acaso ni siquiera los trabajadores que vieron a las puertas en su llegada habrían visto alguna vez este paraíso invernal. Pero nuestro paranoico héroe seguía sin estar tranquilo, sin sentirse seguro. Después de todo, de invierno a infierno sólo hay una letra de diferencia...
- Estimados visitantes - dijo uno de los pequeños seres que esperaba en la orilla del lago -, espero que os sea grata la visita a la fábrica del Gran Papá Noel; sería descortés dejaros marchar sin antes recomendaros un paseo en góndola por el lago Diciembre. Por favor, ocupad de dos en dos las embarcaciones y disfrutad de la relajante experiencia.
Los tres machos se echaron a piedra-papel-tijera el lugar en la góndola de Izaskun, y la suerte (como no) fue para el elegido. Los otros se tuvieron que joder y compartir el romántico paseo que, sin embargo, podría serles útil para limar algunas asperezas.
- Oye, Tan Dao - el primero en hablar fue Nai -, de verdad que siento todo aquello del trozo de pizza, lo de acusarte de traición y tal. Quiero que sepas que no lo hice queriendo.
- No hay problema, está olvidado. Los de tu etnia suelen hacer muchas estupideces.
- Oye, para ser de un grupo minoritario en este país eres un poco racista, ¿no crees?
- Sí - respondió tan pancho el inca-tailandés -, aunque todo es debido a la mierda de sistema capitalista que tenéis, así es normal que la gente viva amargada.
- ¿Sistema capitalista? ¿Te crees rojo o qué?
- ¿Y tú? ¡Ni que fueras votante del PP! - dijo TDV, seguido de una sonora carcajada. Ante el silencio de su compañero, se olió lo que estaba a punto de ocurrir.
- Lo soy, de hecho, y tengo huevos para admitirlo, no como la mayoría de la gente.
- ¡Pero! ¡pero! ¡¿Cómo puedes estar orgulloso de aplastar y extorsionar a los trabajadores?!
- ¡¡Pero qué cojones me vas a contar tú a mí de trabajadores, que yo soy fontanero y tú vives de tus padres!!
Y así, sobre el leve contorneo producido por las ondas del lago, Tan Dao y Nai pasaron el resto del paseo intentando estrangularse mutuamente.
A varios metros de distancia, paranoicoman miraba bajo el agua, esperando ver algún buzo con un micrófono o algo parecido. Se notaba que estaba nervioso, y sabía que ella también lo notaba. Había deseado hablar con ella a solas pero no se le ocurría la forma de iniciar la conversación, y más ahora que la chica estaba ocupada rellenando su botella de vino mágico con agua del lago. No se le ocurrió otra cosa que darle palique al gondolero, uno de los pequeños trabajadores que llevaba un sombrero gigante de mariachi y una camiseta con “a mí me gustan peludos” escrito y la foto de un ewok.
- Oye duendecillo, ¿no te parece denigrante que se os llame con un diminutivo? ¿No es ofensivo por la relación con vuestro tamaño?
- En realidad no es un diminutivo - dijo girándose el personaje verde -, el nombre de mi especie es duendecillo.
- ¿Y cual es el diminutivo de duendecillo entonces?
- Duendecillito.
- Oye duendecillo, ¿los duendecillos tenéis pene? ¿Y pelotas? Con esas voces no creo que tengáis pelotas, ¿verdad?
- Por fortuna somos asexuados, no tenemos distracciones y somos un 120% mas eficientes en nuestro trabajo que los humanos.
- ¿Entonces no tenéis pene? ¿Ni siquiera uno chiquitito?
- No - su sonrisa era cada vez más forzada.
- Qué curioso. Oye duendecillo, ¿no crees que tu vida es miserable? - pero el duendecillo parecía no escucharle, probablemente se había vuelto sordo de forma espontánea.
Torció el gesto y volvió a sentarse correctamente en la góndola. Izaskun le estaba mirando, era su momento.
- Oye Izaskun...
- Yo tampoco tengo pene - le interrumpió la moza.
- No era eso, jejeje - se alegraba que a la loca le tocara un intervalo de habla normal, así podría tener una conversación racional sin tener que traducir ni pasar miedo -. Quería preguntarte... bueno... no sé nada de tu pasado, y puede que si me lo contaras empezara a entender mejor todo ese rollo de los planetas paralelos…
- Pues si quieres escuchar, primero oye - y se bebió de un gargantazo toda la botella de litro y medio para poner a continuación cara de misticismo -. No soy de aquí. Pero aquí me lo paso de puta madre. Como supondrás, soy de los brujos. Nosotros somos lo opuesto a las lavadoras. Ellas representan lo tecnológico, lo matemático. Nosotros lo mágico, lo natural. No soy la primera que ha llegado a este mundo. Hechiceros, druidas, Juan Tamariz... todos han bebido de nuestra sabiduría. Y muchos de los nuestros han bebido de la de ellos. Verás, nuestros mundos no son tan diferentes como crees. No son dos, pero tampoco son uno. Lo entenderás mejor cuando vayas allí.
- ¿De verdad crees que estamos preparados?
- Eso espero. La verdad es que sería una putada si la cagáis, jjejejejejjijij. ¡Mira tío no me llega la boca al codo!
- ¡Espera! No entres en coma todavía. Quiero saber mas cosas. ¿Qué hace un tío de tu mundo siendo Papá Noel? ¿Y por qué uno de los justos? ¿No debería ser uno de los soñadores? ¿No es realmente Santa Claus una ilusión que hace feliz a millones de niños, un sueño? ¿No es precisamente injusto que en navidad sean los niños más ricos los que mas juguetes reciben y los pobres no tengan nada? ¿¡Y qué hace un tío de otro mundo siendo Papá Noel!? ¡¡Joder, no tiene sentido!! - estaba frustrado. Ya había tenido esa sensación antes, viendo ciertos anuncios de la tele.
- ¿Y por qué ha de tener sentido todo? A veces piensas como uno de ellos. Como una lavadora. Jejejuuuiiijiji, se nota esa parte de ti que quiere aflorar. No sé si es bueno o malo - Izaskun se levantó y se acercó más a su interlocutor, pegándose lo más posible, acercándole la boca al oído -. Te contaré un secreto: el hombre que viste no era el auténtico pirata Roberts. Ups, que diga, no es el auténtico Papá Noel. Bueno sí lo es, lo que pasa es que es el que ocupa el “cargo” ahora. Supongo que el primer Papá Noel le pasó el testigo a otro, y éste último a otro...y ha acabado llegando al que está ahora. Lo curioso es... ¿quién lo tenía antes? Pues alguien que murió. También de nuestro mundo. Ahora piensa en todo el poder que tiene este hombre. Puede llegar en una sola noche a todas las casas del mundo. Puede entregar lo que sea a esas casas, y tiene una fábrica capaz de generar un número ilimitado de prácticamente cualquier cosa. A nuestras amigas las lavadoras les interesaba eso. No sé si fue un soborno, un chantaje, extorsión, pero lo que sí es seguro es que el anterior Papá Noel no aceptó unirse a las máquinas, y esto le costó la vida. Pero Santa no estaba sólo, jejeiejei. Hay tres personas más con las mismas habilidades, sólo que no son tan conocidas a lo largo del mundo. Y estos tres se enteraron de la tragedia, y sintieron pena, pero también admiración. Para devolver el equilibrio a vuestro mundo, uno de ellos debió ocupar el lugar de Nicolás, incluido coger el nuevo nombre, dejando el de Gaspar olvidado. Otro, volvió a Tequila, a controlar la situación desde allí. No sé que ha sido de él. Y el tercero, se quedó entre vosotros, los humanos, oculto, como uno más, dispuesto a defenderos, y a enseñaros a defenderos, y con el único objetivo de detener el plan maligno de las lavadoras, un plan que lleva medio siglo pensado y está a punto de cumplirse. Éste último sufrió más que ninguno la agonía y el sufrimiento humanos, y quizás eso hizo que no pareciera más que un mendigo. Pero fue llamado por mucho tiempo Melchor y todavía no ha habido nadie que iguale su fama.
- ¡¡¡OSTIA!!! - exclamó, cuando sus neuronas ahora mas faltas de sangre que nunca completaron el puzzle, también algo cansadas por la segunda gran rallada del día -. Y entonces tú eres....
- Suponía que lo sabrías. Tarde o temprano te darás cuenta - se separó y volvió a sentarse enfrente -. No importa ahora. Presta atención: aquí huele a podrido, sobre todo con SanNi. Sé que nos ha traicionado. Gandalf está en peligro, pero debe afrontar esta lucha sólo. Una vez que haya acabado su parte, vosotros entraréis en acción - música patriótica de trompetas de fondo -. En la playa demostrasteis tener huevos, le ganasteis una batalla al agente forjador e incluso vencisteis a una lavadora gigante. No podemos rendirnos ahora. Tenemos que seguir atacando y dar un golpe de autoridad en esta guerra. Tenemos que tomar este garito y llevar a cabo de una puta vez el plan. ¡¡¡Tenemos que darles una puta paliza!!!
- ¡¡¡Sí!!! - nuestro prota tenía motivación +10000 - ¡¡¿qué es lo primero que hay que hacer?!!
- Apartarte
- ¿Qu..? - La zorra no lo decía de broma, porque justo encima de ellos cayó un trozo del techo de escayola. Aparte de la sabida incompetencia de los montadores, el techo se desplomó debido a una batalla entre dos semidioses que se había trasladado a ese lugar. Gandalf y SanNi, uno frente al otro, flotando sobre el lago, con un aura especial que les envolvía y una mala leche que no les cabía en el cuerpo. El agua a sus pies hervía y trozos de techo, pared y esculturas decorativas iban levitando de un lado a otro. Los duendecillos gritaban y se refugiaban donde podían. Los tres mojados humanos que allí había se abrazaron como nenas. Se iba a montar la de Namek.
4. Ñi-ñi y los posavasos - versiculo 3
La cabeza del oriental sólo buscaba una aclaración que cualquier occidental ni se le hubiera pasado por la cabeza ¿Por qué los Justos como SanNi usaban la palabra apocopada sama y lo que parecía ser un soñador usaba san para referirse a personas sabias y poderosas que parecían del mismo rango?
Para Nai, la existencia de las lavadoras y de los telepizzeros le estaba fundiendo las neuronas, ¿serían los repartidores máquinas-robots, o alguna mierda cibernética por el estilo?, eso explicaría con la rapidez y precisión con la que zumban en sus endiablados Vespinos carmesí, el color del demonio, por las calles. Otra cosa que torturaba su mente era ¿cómo iban a construir una lavadora? Y aún más ¿cómo iban a utilizarla?
El primero en expresar sus cuestiones fue el amigo no oriental:
- ¿Oye Gandalf, a que facción perteneces?
- Pertenezco a los Soñadores, nuestra misión es reunir las hadas a las que llaman inspiración o crear historias para difundirlas en vuestro mundo, también somos los guardianes de los sueños y de las ilusiones, infundamos esperanzas en la región cerebral que llamáis corazón tanto en vuestro mundo como en el nuestro y por último somos los historiadores de nuestro mundo, registramos cada hecho que acontece y lo preservamos para su conocimiento en el futuro - dijo Gandalf y adelantándose a otras preguntas continuó -. Como ya dije antes, Nicolás es uno de los Justos, velan por la seguridad de Tequila, nuestro mundo, son juez, jurado y ejecutor de aquellos que buscan la supremacía de una de las facciones. No tienen canales de comunicación con vuestro mundo pero pueden observaros y alertarnos de las cosas que puedan pasar aquí. Izaskun como habréis deducido es uno de los Brujos, no sólo te libera de tu estrés con masajes y hace caldos terapéuticos como el vino, sino que conoce a la perfección el arte de hacer poderosos brebajes que pueden derribar edificios, dominar la voluntad de cualquiera, incluso transmutarlo en cantante de operación triunfo, algo horrible sin duda. A pesar de no contar entre los jefes es una de las mejores de las que hay en su facción. Las Máquinas tienen el rol de evolución tecnológica, sus aparatos e innovaciones nos permiten a las demás facciones ser más eficientes en nuestras ocupaciones y explorar nuevos terrenos que la tecnología anterior no nos permitía.
El vietnamita-coreano prefirió ahorrarse la pregunta que rondaba en su cabeza, pero Nai no pudo hacer tal cosa, quería saber si estaba matando humanos o destruyendo máquinas cada vez que detenía a uno de esos telepizzeros.
- Hay una cosa que me gustaría saber, ¿Qué son los tipos del telepizza, esos que viajan en Vespinos rojos? ¿No son humanos, verdad? Sino, ¿cómo pudieron fusionarse en un telepizzero nivel 2 cuando los de nivel 1 fueron derrotados?
- Son plantas transgénicas creadas por las Máquinas -sorprendió Izaskun al aparecer de repente en aquella y acogedora habitación conservando el mismo acento de la última vez -, son como unos tomates alterados genéticamente, mezclando cantidad de especies diferentes, combinando las mejores cualidades de cada una para crear un soldado capaz de repartir pizzas que lavan el cerebro y matar al tipo más duro de la película de acción más heavy que hayas visto. Y ahora, Nicolás, encárgate tú de ayudarnos a construir una lavadora.
- Verás preciosa... - el regalador por antonomasia comenzó a sudar levemente, quizás por ese jersey de esparto de cuello vuelto que llevaba, o quizás porque ocultaba algo asqueroso y nauseabundo en su sonrosada cabeza - pienso que deberíais pensar en otro plan.
- ¡¡Pero de qué coño hablas!! - gritó nuestro personaje inicial innominado - en las 20 entradas que llevamos lo único coherente y potencialmente útil que hemos planeado hacer es eso, y ahora opinas que cambiemos de plan?
- ¡¡Hu Hu Hu!! Gruñeron Nai y Kurosawa saltando y golpeándose el pecho como gorilas, en una demostración de apoyo a lo que había dicho su amigo de una forma que sólo los hombres machos pueden entender.
- Sí, viejo amigo, explícanos por qué esa idea repentina - la sospecha también se notaba en Gandalf, sobre todo por su ceja izquierda arqueada, sus ojos entrecerrados y un signo de interrogación gigante que apareció sobre su cabeza.
- No me malinterpretes, compañero. Lo que digo es por el bien de todos. Es demasiado arriesgado, y tus chavales no están preparados. Siento decirlo así, pero esto les viene grande. Sobretodo al chino.
Izaskun se puso en pie, y con un gesto calló la obscena respuesta que estaba en marcha por parte del oriental.
- Listos. Capaces. Única salida. No fallar. Chino guay - susurró la bella gurú intercalando palmadas entre las palabras -. tuuuuuuuuu ocuuuuuuuuuultaaaaaaaas aaaaaaaalgoooooo - las últimas palabras, dichas en un tono mas grave que el de Barry White, cagaron hasta al oso polar que ejercía de alfombra en la habitación.
- Gandalf, creo que la conversación deberíamos seguirla... a solas. El ambiente se está crispando y mi maltrecho corazón no está hecho para esto. De mientras, estos jóvenes pueden darse una vuelta por el almacén para descansar un poco y distraerse - movió sus ojos y por primera vez los fijó en los ojos del susodicho elegido, puesto que hasta ahora al único al que había mirado a la cara era a su paisano el antes mendigo, incluso mientras estrechaba la mano del elegido en señal de respeto -. Conoceréis a mis duendecillos adorables que os ayudarán en todo lo que pidáis, aunque también os pido que respetéis sus normas y no les pongáis en un aprieto, pues pese a ser verano no paran de trabajar y el psicólogo de la empresa no da abasto con tanto problema de estrés, jou jou jou...
Lo primero que sorprendió a nuestro muchachote fue que la risa con la que acabó su discurso papá Noel proviniera de un cacharro que llevaba colgado del cinturón, accionado con un botón rudimentario. Tenía que ser duro ser Santa Claus, todos los años lo mismo, tantos años teniendo que aparentar ser superfeliz le quitarían las ganas de reír a cualquiera... o puede que ese “algo” que según Izaskun ocultaba fuera también la causa. Lo segundo que le sorprendió fue que no recordaba nada entre esa última risa y su situación actual, que era estar paseando entre miles de cajas, siguiendo a sus compañeros. No recordaba haber salido de la habitación, ni haberse despedido de Gandalf o SanNi. Lo tercero fue pararse a pensar en la tonelada de información que su torpe cerebro tenía que asimilar. No acababa de entender del todo eso de las facciones, y menos aún qué pintaban ellos en mitad de todo el lío. Ahora, en frío, mas preguntas llamaban a la puerta de su agotado cerebro: si eran de otro planeta, ¿no podrían simplemente dejarlos a ellos en paz y arreglar sus asuntos? Y si los dos viejos barbudos eran de facciones diferentes, ¿cómo es que eran tan amigos?. Y lo que más le carcomía: ¿QUÉ coño es Izaskun? ¿una bruja de otro planeta? Que fuerte lo que te puedes encontrar por los bares del centro. En ese momento cayó en la cuenta que mientras meditaba iba constantemente mirándole el culo a la susodicha hembra. [joder, que mal rollo] pensó el salidillo [¿se habrá dado cuenta? ¿me estará leyendo la mente?]
- No, puedes estar tranquilo - dijo Izaskun volviendo el cuello.
[uff] se dijo para sí mismo de sus adentros de sus carnes, [menos mal], y mas calmado prosiguió con sus cavilaciones, esta vez mirando a su alrededor.
4. Ñi-ñi y los posavasos - versiculo 2
Mientras todos se acomodaban Gandalf preparó una pantalla para la visualización de unas diapositivas o un video. Cuando estaba todo listo, tomó la palabra SanNi.
- Sabed que la historia que voy a empezar a contar puede sonar absurda, lejana e incluso una joda para video match, pero todas las palabras desde la primera hasta la última son absolutamente ciertas; así que no me interrumpáis buscando cámaras ocultas o micrófonos en los respaldos del sofá ya que sería ciertamente desagradable, aunque no sería ni la mitad que tener que limpiar vuestras vísceras de los mismos - una sarcástica sonrisa se dibujó en su cara y les dio unos segundos para que pudieran reflexionar sobre lo horrible de una amenaza de ese calibre pronunciada por el mismísimo Papá Noel. Tras eso, la expresión de su cara se transfiguró en uno de los rostros más solemnes que ninguno de los presentes hubo visto jamás y prosiguió -. Como alguno de vosotros habéis intuido habemos gentes y cosas que no somos de este mundo al que llamáis La Tierra, y es posible que ni siquiera seamos del mismo tiempo, pero es un hecho más que palpable que estamos aquí. Venimos de un planeta que no sabría situar en vuestros dibujos del espacio a los que llamáis mapas, no sé si está lejos o cerca de este sistema solar o incluso si se halla en una dimensión paralela a esta, lo que sí sé con seguridad es que ambos mundos, o planetas, como sea de vuestro gusto llamar, como es obvio están unidos, vinculados, hermanados, cosidos a un mismo destino y esa es la causa de que vejestorios como nosotros estemos aquí. Aquello a lo que llamáis lavadoras y que a día de hoy están conquistando vuestro mundo (gracias a la fabricación en serie), y tratan de someter a vuestra especie sumergiéndoos en un realidad ilusoria y falsa, provienen de nuestro mundo - todos quedaron perplejos, incapaces de reaccionar y deseosos de oír como continuaba la historia -. Son la facción de nuestro mundo a la que llamaríais “El mal”, y con ello no me refiero a la comida rápida, el cáncer o las mujeres bonitas, sino a la tipología de gente que se alinea del lado de la oscuridad - en ese preciso instante el elegido se hundió en sus propios pensamientos recordando cómo una noche de verano los basureros le arrebataron a su padre, [Malditos hijos de puta], pensó y ese sentimiento de rabia contenida casi se filtra al exterior -. Al contrario que vosotros no tratamos de extinguirlo, ni siquiera lo avivamos, sólo nos mantenemos a raya unos a otros para que ninguna de las facciones sea más poderosa que el resto. Si una tomara el poder daría paso al final de nuestra forma de vida, algo que se debe a evitar toda costa. Eso es algo que sin duda ellos conocen y por eso tratan de apoderarse de vuestro mundo, porque si al final acaba destruido, ellos no habrían perdido nada y habrían disfrutado del poder y la gloria que no pueden permitirse en su tierra natal. Ahora que sabéis el porqué, Gandalf-sama pasará a explicaros el quién - SanNi hizo un gesto con la mano a su compañero de aventuras y amigo para que continuara la historia y se sentó en sillón cercano a los muchachos.
Gandalf no dudó ni un instante, se puso en pie y se colocó justo donde antes estaba su predecesor.
- Nuestro mundo está poblado por 4 facciones de igual poder, a veces vienen ciclos de guerra entre algunas o todas ellas pero nunca en la historia hubo un ganador que dominara a otra facción, así es como dicen las antiguas creencias “Non-Escritas” que deben de ser para evitar la destrucción de nuestra forma de vida. Brujos, Máquinas, Soñadores y Justos son las facciones pobladoras, y dentro de cada facción hay una serie de escalafones de poder en los que no me voy a detener a explicar ya que cada una tiene la suya propia. Sólo tienen en común que en lo alto de la pirámide en la que se estructura el poder está El Consejo y Su Señoría, encargados de dictar el futuro de su facción. Contrariando a mi amigo Nicolás-san de la facción de los justos, diré que las Máquinas no están alineadas con la oscuridad, ya que para ellos el fin justifica los medios y además de evolucionar tecnológicamente está en su naturaleza dominar a los más débiles. Tras descubrir un medio de llegar a este, vuestro mundo, se dedicaron a estudiaros más a fondo y a trazar un plan para apoderarse de todo lo que les fuera útil. Empezaron propulsando vuestras revoluciones industriales con el descubrimiento de energías como la hidráulica, el carbón, y finalmente la electricidad que daría paso a una civilización urbana que se estaba olvidando de las incomodidades del campo y necesitaba cada vez con más frecuencia aparatos, máquinas, como la lavadora que Alva Fisher dio a conocer al mundo en 1901. Os habían dado las herramientas para que vosotros los humanos le allanarais el camino para su futura invasión, pues en pocas décadas la electricidad estaría en todas partes del planeta, y en cada hogar habría suficientes electrodomésticos para controlaros fácilmente. En lo que vosotros llamáis la década de los 80 empezó el segundo paso, la invasión social, aprovechando el caballo de Troya que había sido la electricidad: el rock’n’roll estaba desapareciendo, los Hippies se vistieron de tiburones de Wall Street, vendieron sus furgonetas Volkswagen testigo de sus correrías por el mundo y olvidaron lo que significaba “Libertad”. Esta avanzadilla de las Máquinas les permitió dominar la sociedad a través de los medios y enrareciendo a las mentes creativas, que ahora eran una sombra de lo que fueron la década anterior. Extrañas, raras, crearon nuevos y oscuros movimientos culturales, modas absurdas, pusieron en circulación absurdos instrumentos musicales como el sintetizador para hacer caer en el olvido a los tradicionales y tener un mundo más acorde con su forma de vida. Lo eléctrico y lo electrónico poco a poco iban invadiéndolo todo, haciendo que las mentes no pudieran rechazar un mundo sin ellos. El siguiente golpe lo dieron en los 90, y esto se hizo patente en la necesidad de la electricidad para realizar cualquier tarea por ínfima o estúpida que fuera, en el hogar, en la oficina, en el campo o cualquier zona del mundo a la que la red eléctrica llegara, pero esta no iba a ser la única red que pronto estaría en todo el mundo ya que para el nuevo milenio se guardaron su último as, el de la dominación total, Internet. Miles de millones de personas conectadas a una red de información, la electricidad y la electrónica ahora sólo eran medios para la información que tan urgente se estaba necesitando intercambiar en el mundo. Finalmente con la energía y la información de todo el planeta bajo su control, la hora del clímax de esta civilización se acerca a pasos agigantados, la invasión física, con la que las Máquinas se apoderarán de todos los recursos que les permita el planeta huésped, incluso usando humanos como fuente de energía si fuera necesario. ¿Pero esto es maldad o supervivencia? ¿Acaso no los humanos no alimentáis a los cerdos para coméroslos luego? O ¿acaso no os invadís entre vosotros para sobrevivir?
Tras haber soltado esta parrafada apocalíptica, Gandalf instó a que le preguntaran aquello que no les hubiera quedado claro, y desde luego no todo se había explicado, había muchas cosas que se habían quedado en el aire. Igual que fue capaz de ver que algo no andaba bien en el mundo, nuestro protagonista empezó a encajar las piezas que le faltaban del puzzle y vio el futuro del que curiosamente nos trataban de alertar los ecologistas. Esto le jodía, y no solo por la desolación de ver extinta la raza humana, sino por comprender que esos amantes de las plantas y animales, en su mayoría zoofílicos según creía este, llevaban razón. Era como si una Máquina Bosch le taladraba el cráneo con una broca para metal, insoportable, él odiaba a los animales y a las plantas y al final no solo los tipos raros verdes tendrían razón sino que además los jodidos bichos le sobrevivirían, no existe maldición que exprese la rabia en su interior. A pesar de todo, las dudas seguían revoloteando en su cabeza como una paloma que se dedica a acabar con cualquier catedral del mundo expulsando sus heces sobre ella… ¿A que facción pertenecería Gandalf? Estaba claro que SanNi era de los Justos, posiblemente Izaskun por el brebaje de vino que hace sea de los Brujos, por último estaba claro que Gandalf y SanNi eran del mismo rango además de amigos y aunque fueran de diferentes facciones se hablaban de tu a tu, pero ¿Izaskun? ¿Qué rango tendría ella? ¿Sería alto?.
4. Ñi-ñi y los posavasos - versiculo 1
4. Ñi-ñi y los posavasos
A pesar de haberse puesto el sol hacía varias horas, permanecía abierto y con un tanta actividad como una frenética colmena de hormigas en verano, se veía gente más o menos uniformada de reponedor estándar de un lado portando cajas, manejando un torito, o patinado en dirección a ninguna parte con una libretita y un bolígrafo.
Al encontrarse a unos 3 o 4 metros de la puerta un robot humanoide dorado con ruedas de oruga en lugar de piernas salió a recibirles:
- Hola tú, espero que estéis bien tú, me llamo Johny siiiinco tú, debo llevaros ante el jefe tú, sabía de vuestra llegada tú - comunicó el robot con una ochentera voz de robot.
- ¿Acaso tu jefe es adivino? - preguntó el chinaca a Johny sinco.
- No, Gandalf-sama lo llamó por el móvil diciendo que venia para acá, tú - respondió la chatarra en tono servil y los dirigió a través del enjambre de atareados trabajadores y tras unos 15 minutos de cintas trasportadoras que no sabian si subian o bajaban, iban al este o al oeste llegaron al mismísimo despacho de San Nicolás, ei-quei-ei(AKA) Papá Noel, era como si se encontraran en otro mundo, pero sin tener la sensación de haber atravesado ninguna puerta.
Las majestuosas puertas de madera que estaban ante ellos se abrieron como por arte de magia, dejando entrever un escritorio del despacho del Gordo-Cabrón (que podría ser si no un gordo que era medio santo medio producto de Coca Cola) que se encargaba de anunciar móviles y a competir repartiendo felicidad a domicilio con los “Reyes Magos de Oriente” siendo esto otra muestra más de la continua amenaza de guerra Occidente-Oriente que padece el globo. Al ser seboso, inferior numéricamente y contar con una tradición mucho menos antigua y arraigada, no le quedó otro remedio que adelantar en el calendario la repartición de regalos e incluso vestir como un jodido comunista a pesar de sus orígenes si quería ganar en el negocio de la navidad. Al terminar de abrirse las puertas además de ver completamente el lujoso escritorio y contemplar un moderno despacho decorado en las ultimas tendencias más “smart-cool-executive” del planeta vieron a un hombre de 1,80, 85 kilos, con un traje azul marino de Armani y un rostro joven y viejo que no dejaba averiguar su verdadera edad, hablando en inglés con un marcado acento americano por un teléfono móvil junto a una ventana desde que la se podía ver un paisaje helado y blanco moldeado por la nieve. El hombre parecía agitado, preocupado, como si tratara de cerrar una transacción importante o en alguna parte hubiera problemas con su mercancía. Finalmente y tras un acalorado cruce de palabras con la persona al otro lado del teléfono, su cara cambió a una expresión más amable, tan amable como Teresa de Calcuta o un Teletubbie con las arterias rebosantes de Cannabis. Acto seguido el hombre se despidió y colgó el teléfono, miró directamente a aquellas personas que acaban de irrumpir en su despacho, dibujó rápidamente una carismática sonrisa en su cara y jubilosamente dijo:
- ¡Hooooola Gaaandalf-sama, vieja rata de alcantarilla, ven a mis brazos basura del submundo, que te voy a estrujar hasta exprimirte todo el caldo de la bolsa! ¡Oye! ¡Te veo más limpio! ¿¡No te habrás echado novia!? ¿No? ¿No será la Hippie?, sus sesiones de meditación son realmente mágicas y sabe hacer un buen caldo con vino, pero no tiene ni idea de cocinar... ¿Y quienes son el resto de tus amiguitos?
- Saludos viejo hermano Nicolás-San - dijo Gandalf en un tono a años luz más serio -, ya nunca más seré Gandalf el gris, tuve que enfrentarme con uno de ellos para proteger al elegido y comprendí que no podía permitirme más el lujo de seguir siendo el gris.
- ¿¡El elegido!? Sin duda es uno de estos chavales, ¿Quién es?
Dando un paso hacia delante, el muchacho con el que se empezó esta historia se dirigió respetuosamente a aquel ejecutivo que parecía ser Papá Noel y con el tono más solemne que tenía dijo:
- Yo soy aquel al que llaman el elegido, el que me di cuenta de que algo no andaba bien en el mundo al ver un fontanero en un anuncio de un antical para lavadoras, además de que los limites del machismo se habían superado al ver en otro anuncio a una mujer del futuro que venia al pasado para aconsejar a otra sobre cómo lavar la ropa, el que desconoce a ciencia cierta de que va todo esto, su origen, y el que sabe que tiene que hacer algo aunque no sabe qué para salvar a la humanidad y otras seres más antiguos de los que apenas hace tiempo que tengo conocimiento de su existencia.
Satisfecho con esta intervención Papá Noel se acercó al muchacho y le estrechó la mano como símbolo de respeto, pues el muchacho se había dado cuenta de algo tan importante como que ni Gandalf ni Papa Noel pertenecían a este mundo, ni siquiera al reino que los creyentes del hombre que nació en Belén llamaban “El cielo”.
- Gandalf-sama, comprendo los motivos de nuestra reunión. Nos hemos retrasado demasiado, necesitamos trazar un plan lo antes posible, ya es hora de tomar la iniciativa en esta guerra, por favor seguidme y os lo explicaré todo.
El sorprendentemente nada gordo Nicolás pulsó un botón del panel lleno de botones con luces dentro que tenia en su escritorio. Estos estaban dispuestos sin un orden aparente y sin ninguna etiqueta que ayudara a explicar la función que realizaban, cosa que llamó la atención de Nai porque era como los paneles de control de las películas antiguas de naves como Star Trek, y sólo veía lógico que todos estuvieran ahí para confundir, excepto, claro está, el que acababa de pulsar SanNi. El mueble que alojaba la pantalla con la que SanNi conferenciaba con todo el mundo para hacer negocios se abrió como el estomago de un ternero en un matadero, pero en vez de vísceras de vaca de 2 años que probablemente se serviría a la pimienta en restaurante, mostró un pasillo que conducía a lo que sería una especie de salón con estanterías llenas de libros, gramófonos, televisión y un reproductor de video Beta. Esta singular habitación llena de antigüedades y de cosas que invitaban a cualquiera a pensar sobre el ayer, hoy y lo que sería el mañana, además sirvió para acomodar a el grupo del elegido mientras SanNi y Gandalf les explicaban de donde venían, qué eran las lavadoras y cómo conseguirían las piezas para armar una y, una vez armada, qué harían con esta.
