4. Ñi-ñi y los posavasos - versiculo 3

La cabeza del oriental sólo buscaba una aclaración que cualquier occidental ni se le hubiera pasado por la cabeza ¿Por qué los Justos como SanNi usaban la palabra apocopada sama y lo que parecía ser un soñador usaba san para referirse a personas sabias y poderosas que parecían del mismo rango?
Para Nai, la existencia de las lavadoras y de los telepizzeros le estaba fundiendo las neuronas, ¿serían los repartidores máquinas-robots, o alguna mierda cibernética por el estilo?, eso explicaría con la rapidez y precisión con la que zumban en sus endiablados Vespinos carmesí, el color del demonio, por las calles. Otra cosa que torturaba su mente era ¿cómo iban a construir una lavadora? Y aún más ¿cómo iban a utilizarla?
El primero en expresar sus cuestiones fue el amigo no oriental:
- ¿Oye Gandalf, a que facción perteneces?
- Pertenezco a los Soñadores, nuestra misión es reunir las hadas a las que llaman inspiración o crear historias para difundirlas en vuestro mundo, también somos los guardianes de los sueños y de las ilusiones, infundamos esperanzas en la región cerebral que llamáis corazón tanto en vuestro mundo como en el nuestro y por último somos los historiadores de nuestro mundo, registramos cada hecho que acontece y lo preservamos para su conocimiento en el futuro - dijo Gandalf y adelantándose a otras preguntas continuó -. Como ya dije antes, Nicolás es uno de los Justos, velan por la seguridad de Tequila, nuestro mundo, son juez, jurado y ejecutor de aquellos que buscan la supremacía de una de las facciones. No tienen canales de comunicación con vuestro mundo pero pueden observaros y alertarnos de las cosas que puedan pasar aquí. Izaskun como habréis deducido es uno de los Brujos, no sólo te libera de tu estrés con masajes y hace caldos terapéuticos como el vino, sino que conoce a la perfección el arte de hacer poderosos brebajes que pueden derribar edificios, dominar la voluntad de cualquiera, incluso transmutarlo en cantante de operación triunfo, algo horrible sin duda. A pesar de no contar entre los jefes es una de las mejores de las que hay en su facción. Las Máquinas tienen el rol de evolución tecnológica, sus aparatos e innovaciones nos permiten a las demás facciones ser más eficientes en nuestras ocupaciones y explorar nuevos terrenos que la tecnología anterior no nos permitía.
El vietnamita-coreano prefirió ahorrarse la pregunta que rondaba en su cabeza, pero Nai no pudo hacer tal cosa, quería saber si estaba matando humanos o destruyendo máquinas cada vez que detenía a uno de esos telepizzeros.
- Hay una cosa que me gustaría saber, ¿Qué son los tipos del telepizza, esos que viajan en Vespinos rojos? ¿No son humanos, verdad? Sino, ¿cómo pudieron fusionarse en un telepizzero nivel 2 cuando los de nivel 1 fueron derrotados?
- Son plantas transgénicas creadas por las Máquinas -sorprendió Izaskun al aparecer de repente en aquella y acogedora habitación conservando el mismo acento de la última vez -, son como unos tomates alterados genéticamente, mezclando cantidad de especies diferentes, combinando las mejores cualidades de cada una para crear un soldado capaz de repartir pizzas que lavan el cerebro y matar al tipo más duro de la película de acción más heavy que hayas visto. Y ahora, Nicolás, encárgate tú de ayudarnos a construir una lavadora.
- Verás preciosa... - el regalador por antonomasia comenzó a sudar levemente, quizás por ese jersey de esparto de cuello vuelto que llevaba, o quizás porque ocultaba algo asqueroso y nauseabundo en su sonrosada cabeza - pienso que deberíais pensar en otro plan.
- ¡¡Pero de qué coño hablas!! - gritó nuestro personaje inicial innominado - en las 20 entradas que llevamos lo único coherente y potencialmente útil que hemos planeado hacer es eso, y ahora opinas que cambiemos de plan?
- ¡¡Hu Hu Hu!! Gruñeron Nai y Kurosawa saltando y golpeándose el pecho como gorilas, en una demostración de apoyo a lo que había dicho su amigo de una forma que sólo los hombres machos pueden entender.
- Sí, viejo amigo, explícanos por qué esa idea repentina - la sospecha también se notaba en Gandalf, sobre todo por su ceja izquierda arqueada, sus ojos entrecerrados y un signo de interrogación gigante que apareció sobre su cabeza.
- No me malinterpretes, compañero. Lo que digo es por el bien de todos. Es demasiado arriesgado, y tus chavales no están preparados. Siento decirlo así, pero esto les viene grande. Sobretodo al chino.
Izaskun se puso en pie, y con un gesto calló la obscena respuesta que estaba en marcha por parte del oriental.
- Listos. Capaces. Única salida. No fallar. Chino guay - susurró la bella gurú intercalando palmadas entre las palabras -. tuuuuuuuuu ocuuuuuuuuuultaaaaaaaas aaaaaaaalgoooooo - las últimas palabras, dichas en un tono mas grave que el de Barry White, cagaron hasta al oso polar que ejercía de alfombra en la habitación.
- Gandalf, creo que la conversación deberíamos seguirla... a solas. El ambiente se está crispando y mi maltrecho corazón no está hecho para esto. De mientras, estos jóvenes pueden darse una vuelta por el almacén para descansar un poco y distraerse - movió sus ojos y por primera vez los fijó en los ojos del susodicho elegido, puesto que hasta ahora al único al que había mirado a la cara era a su paisano el antes mendigo, incluso mientras estrechaba la mano del elegido en señal de respeto -. Conoceréis a mis duendecillos adorables que os ayudarán en todo lo que pidáis, aunque también os pido que respetéis sus normas y no les pongáis en un aprieto, pues pese a ser verano no paran de trabajar y el psicólogo de la empresa no da abasto con tanto problema de estrés, jou jou jou...
Lo primero que sorprendió a nuestro muchachote fue que la risa con la que acabó su discurso papá Noel proviniera de un cacharro que llevaba colgado del cinturón, accionado con un botón rudimentario. Tenía que ser duro ser Santa Claus, todos los años lo mismo, tantos años teniendo que aparentar ser superfeliz le quitarían las ganas de reír a cualquiera... o puede que ese “algo” que según Izaskun ocultaba fuera también la causa. Lo segundo que le sorprendió fue que no recordaba nada entre esa última risa y su situación actual, que era estar paseando entre miles de cajas, siguiendo a sus compañeros. No recordaba haber salido de la habitación, ni haberse despedido de Gandalf o SanNi. Lo tercero fue pararse a pensar en la tonelada de información que su torpe cerebro tenía que asimilar. No acababa de entender del todo eso de las facciones, y menos aún qué pintaban ellos en mitad de todo el lío. Ahora, en frío, mas preguntas llamaban a la puerta de su agotado cerebro: si eran de otro planeta, ¿no podrían simplemente dejarlos a ellos en paz y arreglar sus asuntos? Y si los dos viejos barbudos eran de facciones diferentes, ¿cómo es que eran tan amigos?. Y lo que más le carcomía: ¿QUÉ coño es Izaskun? ¿una bruja de otro planeta? Que fuerte lo que te puedes encontrar por los bares del centro. En ese momento cayó en la cuenta que mientras meditaba iba constantemente mirándole el culo a la susodicha hembra. [joder, que mal rollo] pensó el salidillo [¿se habrá dado cuenta? ¿me estará leyendo la mente?]
- No, puedes estar tranquilo - dijo Izaskun volviendo el cuello.
[uff] se dijo para sí mismo de sus adentros de sus carnes, [menos mal], y mas calmado prosiguió con sus cavilaciones, esta vez mirando a su alrededor.

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