4. Ñi-ñi y los posavasos - versiculo 4

Sólo una palabra podía describir todo lo que veía: inmenso. Cintas transportadoras iban y venían de un lado para otro, llevando cajas de todos los tamaños y colores. Miles de personitas pequeñas lo controlaban todo, correteando sin parar en un aparente caos que no era sino todo lo contrario, el resultado de una coordinación sublime. Ahora veía a los “duendecillos” que había mencionado el falso gordo. Aproximadamente un metro de estatura, con lindos trajes rojos, la piel verde y orejas hexagonales. Tenían los brazos delgados pero aún así demostraban tener bastante fuerza, y en vez de piernas tenían dos frigopiés, que iban dejando un delicioso rastro rosa por donde pasaban. Bajo sus gorros navideños se esbozaban unas caras adorables, mas adorables que la de un gatito pero sin llegar a el nivel de un cachorro de oso panda. Eso sí, sus voces eran algo estridentes y sobreagudas y se empeñaban en dar por culo con cancioncillas pegadizas.
Tan concentrados estaban que parecían ignorar a los intrusos en su hábitat, aunque pronto notó cómo algunos les miraban rápidamente de reojo, y cómo algunas sombras se movían sigilosamente por el techo, acompañándoles y quizás vigilándoles en su camino. Cruzaron una puerta de apenas 1´20 m de altura, por lo que tuvieron que agacharse bastante y se pudo oír un festival de crujidos de nuestro atlético equipo. Entraron a la zona central de todo el descomunal complejo, una sala que no envidiaba en tamaño a la anterior, caracterizada por una recargada decoración navideña y un gigantesco estanque-lago en el punto medio sobrevolado por decenas de carros de transporte que surcaban el aire remolcados por pingüinos. Bajo el agua se dejaban ver miles de luces de colores que parpadeaban sin cesar con la típica cadencia molesta de las luces de los árboles de navidad, y por megafonía se oía continuamente el villancico “jingle bells” en su versión jazz. Todo un espectáculo para los sentidos. Todos iban con la boca abierta, incluso Tan Dao, pese a su conocido asco por la navidad capitalista. Se preguntaban si eran privilegiados, si acaso ni siquiera los trabajadores que vieron a las puertas en su llegada habrían visto alguna vez este paraíso invernal. Pero nuestro paranoico héroe seguía sin estar tranquilo, sin sentirse seguro. Después de todo, de invierno a infierno sólo hay una letra de diferencia...
- Estimados visitantes - dijo uno de los pequeños seres que esperaba en la orilla del lago -, espero que os sea grata la visita a la fábrica del Gran Papá Noel; sería descortés dejaros marchar sin antes recomendaros un paseo en góndola por el lago Diciembre. Por favor, ocupad de dos en dos las embarcaciones y disfrutad de la relajante experiencia.
Los tres machos se echaron a piedra-papel-tijera el lugar en la góndola de Izaskun, y la suerte (como no) fue para el elegido. Los otros se tuvieron que joder y compartir el romántico paseo que, sin embargo, podría serles útil para limar algunas asperezas.
- Oye, Tan Dao - el primero en hablar fue Nai -, de verdad que siento todo aquello del trozo de pizza, lo de acusarte de traición y tal. Quiero que sepas que no lo hice queriendo.
- No hay problema, está olvidado. Los de tu etnia suelen hacer muchas estupideces.
- Oye, para ser de un grupo minoritario en este país eres un poco racista, ¿no crees?
- Sí - respondió tan pancho el inca-tailandés -, aunque todo es debido a la mierda de sistema capitalista que tenéis, así es normal que la gente viva amargada.
- ¿Sistema capitalista? ¿Te crees rojo o qué?
- ¿Y tú? ¡Ni que fueras votante del PP! - dijo TDV, seguido de una sonora carcajada. Ante el silencio de su compañero, se olió lo que estaba a punto de ocurrir.
- Lo soy, de hecho, y tengo huevos para admitirlo, no como la mayoría de la gente.
- ¡Pero! ¡pero! ¡¿Cómo puedes estar orgulloso de aplastar y extorsionar a los trabajadores?!
- ¡¡Pero qué cojones me vas a contar tú a mí de trabajadores, que yo soy fontanero y tú vives de tus padres!!
Y así, sobre el leve contorneo producido por las ondas del lago, Tan Dao y Nai pasaron el resto del paseo intentando estrangularse mutuamente.
A varios metros de distancia, paranoicoman miraba bajo el agua, esperando ver algún buzo con un micrófono o algo parecido. Se notaba que estaba nervioso, y sabía que ella también lo notaba. Había deseado hablar con ella a solas pero no se le ocurría la forma de iniciar la conversación, y más ahora que la chica estaba ocupada rellenando su botella de vino mágico con agua del lago. No se le ocurrió otra cosa que darle palique al gondolero, uno de los pequeños trabajadores que llevaba un sombrero gigante de mariachi y una camiseta con “a mí me gustan peludos” escrito y la foto de un ewok.
- Oye duendecillo, ¿no te parece denigrante que se os llame con un diminutivo? ¿No es ofensivo por la relación con vuestro tamaño?
- En realidad no es un diminutivo - dijo girándose el personaje verde -, el nombre de mi especie es duendecillo.
- ¿Y cual es el diminutivo de duendecillo entonces?
- Duendecillito.
- Oye duendecillo, ¿los duendecillos tenéis pene? ¿Y pelotas? Con esas voces no creo que tengáis pelotas, ¿verdad?
- Por fortuna somos asexuados, no tenemos distracciones y somos un 120% mas eficientes en nuestro trabajo que los humanos.
- ¿Entonces no tenéis pene? ¿Ni siquiera uno chiquitito?
- No - su sonrisa era cada vez más forzada.
- Qué curioso. Oye duendecillo, ¿no crees que tu vida es miserable? - pero el duendecillo parecía no escucharle, probablemente se había vuelto sordo de forma espontánea.
Torció el gesto y volvió a sentarse correctamente en la góndola. Izaskun le estaba mirando, era su momento.
- Oye Izaskun...
- Yo tampoco tengo pene - le interrumpió la moza.
- No era eso, jejeje - se alegraba que a la loca le tocara un intervalo de habla normal, así podría tener una conversación racional sin tener que traducir ni pasar miedo -. Quería preguntarte... bueno... no sé nada de tu pasado, y puede que si me lo contaras empezara a entender mejor todo ese rollo de los planetas paralelos…
- Pues si quieres escuchar, primero oye - y se bebió de un gargantazo toda la botella de litro y medio para poner a continuación cara de misticismo -. No soy de aquí. Pero aquí me lo paso de puta madre. Como supondrás, soy de los brujos. Nosotros somos lo opuesto a las lavadoras. Ellas representan lo tecnológico, lo matemático. Nosotros lo mágico, lo natural. No soy la primera que ha llegado a este mundo. Hechiceros, druidas, Juan Tamariz... todos han bebido de nuestra sabiduría. Y muchos de los nuestros han bebido de la de ellos. Verás, nuestros mundos no son tan diferentes como crees. No son dos, pero tampoco son uno. Lo entenderás mejor cuando vayas allí.
- ¿De verdad crees que estamos preparados?
- Eso espero. La verdad es que sería una putada si la cagáis, jjejejejejjijij. ¡Mira tío no me llega la boca al codo!
- ¡Espera! No entres en coma todavía. Quiero saber mas cosas. ¿Qué hace un tío de tu mundo siendo Papá Noel? ¿Y por qué uno de los justos? ¿No debería ser uno de los soñadores? ¿No es realmente Santa Claus una ilusión que hace feliz a millones de niños, un sueño? ¿No es precisamente injusto que en navidad sean los niños más ricos los que mas juguetes reciben y los pobres no tengan nada? ¿¡Y qué hace un tío de otro mundo siendo Papá Noel!? ¡¡Joder, no tiene sentido!! - estaba frustrado. Ya había tenido esa sensación antes, viendo ciertos anuncios de la tele.
- ¿Y por qué ha de tener sentido todo? A veces piensas como uno de ellos. Como una lavadora. Jejejuuuiiijiji, se nota esa parte de ti que quiere aflorar. No sé si es bueno o malo - Izaskun se levantó y se acercó más a su interlocutor, pegándose lo más posible, acercándole la boca al oído -. Te contaré un secreto: el hombre que viste no era el auténtico pirata Roberts. Ups, que diga, no es el auténtico Papá Noel. Bueno sí lo es, lo que pasa es que es el que ocupa el “cargo” ahora. Supongo que el primer Papá Noel le pasó el testigo a otro, y éste último a otro...y ha acabado llegando al que está ahora. Lo curioso es... ¿quién lo tenía antes? Pues alguien que murió. También de nuestro mundo. Ahora piensa en todo el poder que tiene este hombre. Puede llegar en una sola noche a todas las casas del mundo. Puede entregar lo que sea a esas casas, y tiene una fábrica capaz de generar un número ilimitado de prácticamente cualquier cosa. A nuestras amigas las lavadoras les interesaba eso. No sé si fue un soborno, un chantaje, extorsión, pero lo que sí es seguro es que el anterior Papá Noel no aceptó unirse a las máquinas, y esto le costó la vida. Pero Santa no estaba sólo, jejeiejei. Hay tres personas más con las mismas habilidades, sólo que no son tan conocidas a lo largo del mundo. Y estos tres se enteraron de la tragedia, y sintieron pena, pero también admiración. Para devolver el equilibrio a vuestro mundo, uno de ellos debió ocupar el lugar de Nicolás, incluido coger el nuevo nombre, dejando el de Gaspar olvidado. Otro, volvió a Tequila, a controlar la situación desde allí. No sé que ha sido de él. Y el tercero, se quedó entre vosotros, los humanos, oculto, como uno más, dispuesto a defenderos, y a enseñaros a defenderos, y con el único objetivo de detener el plan maligno de las lavadoras, un plan que lleva medio siglo pensado y está a punto de cumplirse. Éste último sufrió más que ninguno la agonía y el sufrimiento humanos, y quizás eso hizo que no pareciera más que un mendigo. Pero fue llamado por mucho tiempo Melchor y todavía no ha habido nadie que iguale su fama.
- ¡¡¡OSTIA!!! - exclamó, cuando sus neuronas ahora mas faltas de sangre que nunca completaron el puzzle, también algo cansadas por la segunda gran rallada del día -. Y entonces tú eres....
- Suponía que lo sabrías. Tarde o temprano te darás cuenta - se separó y volvió a sentarse enfrente -. No importa ahora. Presta atención: aquí huele a podrido, sobre todo con SanNi. Sé que nos ha traicionado. Gandalf está en peligro, pero debe afrontar esta lucha sólo. Una vez que haya acabado su parte, vosotros entraréis en acción - música patriótica de trompetas de fondo -. En la playa demostrasteis tener huevos, le ganasteis una batalla al agente forjador e incluso vencisteis a una lavadora gigante. No podemos rendirnos ahora. Tenemos que seguir atacando y dar un golpe de autoridad en esta guerra. Tenemos que tomar este garito y llevar a cabo de una puta vez el plan. ¡¡¡Tenemos que darles una puta paliza!!!
- ¡¡¡Sí!!! - nuestro prota tenía motivación +10000 - ¡¡¿qué es lo primero que hay que hacer?!!
- Apartarte
- ¿Qu..? - La zorra no lo decía de broma, porque justo encima de ellos cayó un trozo del techo de escayola. Aparte de la sabida incompetencia de los montadores, el techo se desplomó debido a una batalla entre dos semidioses que se había trasladado a ese lugar. Gandalf y SanNi, uno frente al otro, flotando sobre el lago, con un aura especial que les envolvía y una mala leche que no les cabía en el cuerpo. El agua a sus pies hervía y trozos de techo, pared y esculturas decorativas iban levitando de un lado a otro. Los duendecillos gritaban y se refugiaban donde podían. Los tres mojados humanos que allí había se abrazaron como nenas. Se iba a montar la de Namek.

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