7. Apaga la luz, apaga la luz, apaga la luz... - versiculo 5

- ¿¡¿¿Ande etáh la mooozaaaaaaaaaahhh??!? - gritó delicadamente nada mas entrar, flipando al escuchar el eco producido por su propia voz. Como nadie le respondía, siguió jugando con los sonidos probando eructos, pedorretas, imitaciones de todos los animales excepto el pato, porque como todo el mundo sabe el cua-cua de los patos no produce eco.
- Ya era hora de que llegaras - una joven vestida con un ceñido traje y con un manto que le cubría la cabeza y simulaba el pico y plumas de un águila bajaba por unas escaleras y se situaba a escasos centímetros delante del avergonzado muchacho -. Tenemos mucho de lo que hablar.
- Hola, Izaskun. Nunca te había visto vestida tan sexy - intentó cambiar la cara de pervertido por una mas seria -. Pero vayamos al grano. Tenemos que hacer algo. La guerra está a punto de comenzar.
- Te equivocas, muchacho. La guerra HA empezado - y de un rápido movimiento cogió a nuestro héroe por los hombros con fuerza - ¡¡¡hahahahahAHAHahahAHHAhAHA!!!.
- ¡¡jajajaj!! - intentó seguirle el rollo el salidillo, aprovechando el momento distendido para pellizcarle una teta -. ¡¡jajajajjajajaj!!
- Sigue igual de inepto que siempre, como veo. ¿es que no se da cuenta? ¿es que es usted tan ignorante? - su voz era ahora claramente la de un hombre -. ¿y si le llamo... señor Pompón? - empezó a apretar fuertemente los brazos.
- Puessss... yo te llamo gatita, o diablilla, como tú prefieras - y le cogió la otra teta.
- ¡¡¡Pedazo de imbécil, soy el Agente forjador!!! - dijo, transformándose en su auténtica forma, soltando los brazos para sacar un marco con su propia foto y su nombre escrito debajo, a la vez que con la otra mano señalaba su cara y la del marco -. ¿Ves? ¿ves?
- ¡¡¡JA!!! - dijo el héroe saltando hacia atrás - ¡¡¡Pues claro que lo sé!!! - instantáneamente como el café sacó su báculo dorado -. ¡Dime que le has hecho a Izaskun o te frío aquí mismo hijo de puta!
- Tu novia está a buen recaudo. Todavía nos puede ser de utilidad. En cambio tú... tú eres un insulto hacia mí. Debes ser destruido. Maldito hijo de perra... - para sorpresa de su contrincante, el maloso agente sacó una espada de su espalda y le apuntó con su filo.
- ¿no crees que es absurdo que si representas a las máquinas pienses luchar con una espada? ¿no sabéis lo que son las pistolas o qué?
- Que gracioso el hijo de perra. Con esto me divertiré mas, cortándote cachito a cachito tus extremidades. Y lo que quede de ti, lo torturaré hasta el fin de los tiempos. ¡¡¡Pagarás caro por todo, hijo de perra!!!
- Que pesado el tío - se lamentaba el guerrero humano, esquivando como podía los embistes del agente -. Ya me has hartado los huevos, nadie se mete con mi madre - y dejándose llevar por su odio, apretó el bastón con fuerza, y de su extremo superior apareció una luz azul de un metro de largo que quedó fija. Movió su ahora sable con destreza, se oyó un zumbido y luego salieron chispas cuando cortó la rudimentaria espada de su oponente.
- No está mal, joven aprendiz. Quizás te subestimé en su momento. Pero ahora es diferente, tengo órdenes de exterminarte. Saluda a la perra de tu madre cuando estés en el infierno.
Y el agente no atacó, sino que una horda de tomates transgénicos salió de las sombras e inmovilizó al muchacho por la espalda. Pese a intentar resistirse, los tomates eran duros de roer, y lo tenían bien jodido. Intentó ganar tiempo, a ver si esta vez le salía mejor que la anterior:
- ¡Agente! ¡Tú! - sabía que a su enemigo le encantaba hablar y podía aprovecharlo de algún modo -. ¿no es esto una historia llena de estereotipos? ¿no deberías contarme ahora todo tu plan?
- Mmm, ¿plan? Es muy simple, tú te mueres y yo gano. Hasta siempre hijo de perra - y dio media vuelta para salir por la puerta.
- ¡¡Espera!! ¿por qué no paras de llamarme hijo de perra?
- ¿Cómo? - empezó a sonreír maliciosamente -¿es que no te lo han contado? JAJAJajaJJjajajajAAJJA, vaya amigos que tienes -.cogió una silla que había por ahí tirada y se sentó justo enfrente -. ¿Te han hablado de por qué te quieren con ellos? ¿te han hablado de por qué fuiste creado? Apuesto a que no - se puso a negar irónicamente con la cabeza -. Verás... nuestro gran líder y dios Pikolo, loado sea en su gloria, debía tener algún representante en la tierra para organizar el día del centrifugado final. Debía ser un bicho podrido de odio, al igual que él, y preferiblemente humano. Para ello, usó su fuerza maligna, por medio de los piliclorianos, para crear un vástago, un príncipe de las lavadoras. Le faltaba un útero en el que hacerlo crecer, y buscó al ser vivo que mas odio tuviese por el hombre. Quien mejor que una perrita llamada Laika que fue traicionada y enviada al espacio para nunca volver, condenada a muerte por los que creía sus amigos. La fortuna quiso que no uno, sino dos fetos crecieran. En un último esfuerzo Pikolo los envió nada mas nacer a la tierra, pero algún inepto falló en algo y fueron a parar a tiempos y espacios diferentes. Uno de los niños, el mas guapo, fue criado por un viejo pizzero que le enseñó todo sobre la asquerosa humanidad - por un solo momento la cara del agente parecía mostrar alguna emoción que no fuera la furia -, y comprendió desde pequeño cual era su destino: limpiar la basura de este mundo, acabar con la plaga y conceder el poder a quienes realmente lo merecen. El otro... se dio por perdido, pero nuestro señor Pikolo, aunque sigo sin entender la razón, seguía empeñado en buscarlo a toda costa - calló y se sumió en sus pensamientos por unos segundos -. Pero ya he ganado... ¿quién dice que te necesite ahora?
- ¿No querrás decir...? - dijo el humano con los ojos como platos.
- ¡¡Sí, maldito inepto, esos niños somos tú y yo!! - y el agente se levantó de un golpe enviando la silla a tomar por culo.
- ¿y yo era el guapo?
- ¡¡Claro que no!! Tú eres la rata advenediza que estuvo escondida todos estos años que estuve trabajando duro y sudando sangre, y que ahora quería llegar y usurpar mi lugar en el nuevo imperio. Óyeme bien, humano. No has estado a la altura. Nuestro padre se avergonzará de ti...
- ¿Mi padre? Tú no sabes nada de mi padre. No me creo una puta mierda de lo que has dicho. Y además pedazo de gilipollas, si lo que cuentas es cierto el primer hijo de perra serías tú.
- Claro... - dijo A.F., ignorando por completo la última y acertada observación del estresado chico. Los músculos de su cara se tensaron, las cejas se arquearon modo malo-malísimo y rió para sus adentros. Lentamente, metió su mano en la chaqueta de su traje y extrajo una especie de tarro de perfume color morado con una etiqueta que el protagonista no pudo leer. Lo destapó, y un humo del mismo color que su recipiente salió lentamente, haciendo formas extrañas, algo así como los circulitos que hacen los fumadores pero de una forma mas siniestra. El Agente empezó a inhalarlo y los ojos se le ponían en blanco. El humo llenaba toda la sala y rodeó al inmovilizado chaval.
- ¿qué...? – apenas podía hablar. El humo se le metía por todos lados. La cabeza empezaba a darle vueltas, los ojos se le movían frenéticamente. Miles de imágenes cruzaban su mente. Ya sabía como debían sentirse sus compañeros de clase cuando esnifaban tiza en los descansos.
- ¿Hablabas.... de tu padre? - cada vez acercaba mas la cara a su oído - un gran hombre... cuánto lo querías... - absorbía con fuerza el humo antes de cada frase - que pena... se lo llevaron...
- Los basureros... que hijos de... - ya no sabía si era un sueño, una pesadilla, una indigestión... podía sentir los latidos de sus vasos alrededor de su cabeza, el aire le quemaba en la garganta.
- ¿Eso te dijeron? Dios mío, cómo pueden ser tan crueles y llamarse a sí mismos los buenos de la historia. Yo te contaré la verdad, hermano mío. Escucharás a tu sangre. No fueron los basureros. Alguien lo mató. Para poder dirigirte como a una oveja en el campo. Se lo quitó de en medio, porque le estorbaba para poder manipularte. Sabes quien fue... lo sabes...
- No... no fue.. no... - la tensión era insoportable, la escena era mas desconcertante que un bebé con pelos en el sobaco.
- Fue... Gandalf - sus carcajadas volvían a oírse, parecían venir de todos lados.
- ¡¡NOOO!! Eso es imposible...
- Lo sabes, muchacho... lo sabes... todo encaja...
- Lo sé... no... todo encaja...
- Venganza.. - dijo, secamente el Evil Boss, para volver a repetirlo fuertemente una vez mas - ...VENGANZA....
- ....Venganza..... - repitió lentamente - ¡¡Venganza!! - su labio se levantó dejando ver los colmillos. Clavó sus uñas en su cuerpo preso de la rabia.
Se quedó sentado en el suelo. No podía moverse. Sólo oía carcajadas de fondo. Pisadas que se iban. Estaba sólo. Siempre lo había estado. Y ahora sólo una cosa ocupaba su cabeza.

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