2. La oveja marina - versiculo 1

   2. La oveja marina

- No te preocupes mi simiesco amigo. Sé perfectamente lo que hay que hacer en esta situación -. Acto seguido giró su cabeza hacia el monitor y continuó viendo lo que parecía un programa ochentero de muy baja calidad y mal grabado.
- ¡¡¡Oye cabrón!!! ¡¡¡no pases de mí, que la situación es grave!!! - A esto nuestro nuevo co-protagonista coreano-esquimal argumentó que era un programa muy bueno, pero bueno de los de verdad, se llamaba “Humor Blancurro”, y consistía en ver a cerdos occidentales llevándose pelotazos y sufriendo pruebas denigrantes.
- Hahahaha, no sé cómo no os da vergüenza que todo el mundo vea este programa. Pobres seres inferiores.
Harto de estupideces, nuestro héroe, hecho todo un machote, le dio un mawashi geri a la pantalla del ordenador “con toa la planta del pié” y lo reventó. Tan Dao pilló la indirecta y comenzó a hablar:
- Amigo mío, hoy me has abierto los ojos, y digo abierto dentro de lo literalmente posible en mi etnia, y creo que es justo que ahora yo comparta mis conocimientos contigo al igual que tú lo has hecho conmigo. Conozco un lugar donde habita una mujer a la que quiero que conozcas, y no, no es ninguna prima obesa ni amiga accesoria desesperada sin personalidad, es algo así como un oráculo pero con más clase. Ella me enseñó que todos estamos preparados para el día de la batalla final de la revolución de los últimos días de la muerte.
- ¡¡Coño!! - dijo su expresivo interlocutor - ¿y preparados cómo? Porque no será por esas pedazo de clases de educación física de nuestro sistema educativo.
- Noooo, claro que no, hahahah - y rió durante diez segundos con esa risa que denotaba la carrera que estudiaba -. Es a través de los dibujitos animados, piénsalo bien, cientos y cientos de horas de dibujos están en nuestro cerebro, hasta llegar al punto de que todo lo que sabes, todo lo que dices, lo has sacado de una serie. Y, ¿por qué? Muy claro. ¿por qué el 99% de los dibujos animados no se cambian de ropa?¿por falta de imaginación de los dibujantes? ¿falta de presupuesto? nooooooooooooo, hahahahahahah - veinte segundos riendo
- PORQUE NO TIENEN LAVADORAS, sabedores de que tener un artefacto de esos en casa supone un paso mas hacia la perdición. Y nos lo enseñan, intentan que les imitemos, pero gracias a tu cultura capitalista cada día la gente compra mas y mas prendas, con lo cual lava mas y mas y las lavadoras tienen cada vez mas poder - Tchan chan chaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan.....
- Joder, que listos son los informáticos, y después los cabrones dicen que no saben arreglarte el ordenador.
- No perdamos ningún segundo más - replicó el oriental -. Si quieres seguir adelante deberás aprender a luchar. Y nadie mejor que mi padre para enseñarte a hacerlo.
Mientras bajaban las escaleras, observaba a su amigo y sentía satisfacción de ver que al final no estaba sólo. ¿O quizás sí? ¿Existía de verdad su amigo el chino o era un amigo imaginario, como en aquella película... sí, esa?
[Debo estar seguro de que no estoy chalado. Lo de la novia imaginaria tiene un pase, pero esto es serio], pensó, y acto seguido pellizcó fuertemente a Tan Dao en el hombro.
[Ufff, es real. Nota mental: no repetir el pellizco, parece gustarle] y, ya más aliviado, procedió a entrar en la sala de estar, una habitación que nunca antes había visto en la casa pese a haber pasado por ese pasillo docenas de veces. Al fondo había una gran terraza que dejaba pasar las luz del sol, y recortaba la silueta de un hombre erguido con cierto aire místico y un ridículo peinado.
- Adelante - dijo lentamente el padre de Tan Dao -. Eles bienvenido. No sabel que ocule ni me impolta, pelo sabel que cuando hijo tlael amigo a esta habitación, yo debel enseñal los secletos del kung-fu, kálate y judo.
- Es un honor para mí. Estoy preparado - y dio un paso adelante.
- Vale, la clase son 20 € - dijo Tan Dao padre extendiendo su mano.
- Es otro honor para mí, pagaré encantado - había mentido descaradamente cuando dijo eso de “encantado”, en todo caso podría decir “ligeramente gozoso” o “casi contento”.
[Bueno] pensó [de algún lado tendrán que sacar para pagarse todos los adornos extraños que tienen ahí fuera] y acoquinó el billete. [Pero merecerá la pena si aprendo a luchar. Aunque, ¿cómo conseguirán que aprenda todas esas artes marciales en sólo una tarde? ¿Será gracias a complejos programas informáticos? ¿implantes neuronales?].
- Tú acelcalte aquí. Ponel cala de malo e intental atacalme -. El muchacho hizo caso, y sólo le había dado tiempo a poner la cara de malo, cuando Tan Dao padre le dío un puntapié en el escroto -. Ya tá. Pelea acabada. Ya sabes kung fu.
Su dolorido contrincante, ahora en el suelo, gimió:
- Pero.... pero.... ¿y todos los saltos? ¿Y todas las técnicas? ¿Y los ataques especiales?
- Bah, eso sel basula que nosotlos metel en películas pala engañal a amelicanos idiotas y no aplendan nuestlo veldadelo podel: patada en el yin-yan.
De pronto, un huracán de pan de gamba llegó y el padre de Tan Dao se elevó en él hasta desaparecer de la habitación. Y lo que era más raro, la habitación misma volvía a ser lo que siempre había sido esa puerta del pasillo, un almacén de gatos. Con los huevos hinchados pero con las ideas mucho mas claras, el futuro salvador del mundo y su compañero de ojos rasgados pusieron rumbo a la calle para proseguir con su misión.
[Ahora sí. Siento que estoy en el camino correcto. Como cuando iba a catequesis] y siguió andando, pareciendo olvidar por un rato todos sus traumas detergentiles.



1 comentario:

Marta dijo...

JAJAJAJA!!!!!! k bueno, es que no puedo con la risa, "PAtada en el Yin-Yan", JAJAJAJAJA. q c_br_n el padre de Tan Dao, JAJAJAJA!!!!.