10. Sin alcohol no hay diversión - versiculo 3

Nada mas cruzar la hermosa puerta de cristal tallado, pudieron notar cómo el olor a hierba fresca les llenaba los pulmones. El césped mas verde que pudiera existir ejercía de alfombra en un precioso patio de dimensiones incalculables, y los humanos tuvieron que luchar con todas sus fuerzas con el instinto de tirarse al suelo a dar volteretas, o de ir a buscar tréboles y bichos. En lugar de eso, se quedaron todos quietos, con la cabeza levantada, y comenzaron a divisar un punto que iba creciendo en el aire. La nave nodriza de los Justos, también conocida como “El Halcón Justiciario”, estaba lista para aterrizar, como siempre, acompañada de los acordes del mejor heavy metal. De su base circular comenzó a bajar una plataforma de unos mil metros cuadrados, con luces de neón y focos por todas partes que iluminaban al centro de lo que parecía constituir un escenario. En él había cuatro músicos moviendo ostensiblemente la cabeza, y entre ellos, una mujer de pelo cobrizo, bonita figura (sorpresa) y porte altivo. La primera que salió a recibirla fue la mismísima Oniria.
- Maldita zorra pretenciosa y teatrera... - Susurró la soñadora entre dientes mientras se acercaba - ¡¡Hola cariño!! ¡cuánto tiempo! ¡y qué guapa estás!
- ¡Ay nena, tú tambien, ven aquí que te de un beso! - respondió Su señoría de los justos. Mientras se abrazaban, palpaba disimuladamente su cintura para ver quien estaba mas esbelta e intentaba pisarle “involuntariamente” el vestido. [Puta, mas que puta, se nota que las bibliotecas no las pisas mucho pero el gimnasio sí] pensaba -. Mira que nos vemos poco, a ver si quedamos algún día para hablar de nuestras cosas.
- Amigos - dijo la rubia dirigiéndose a todos -, para aquellos que no la conozcais aun, tenéis ante vosotros a Temissa Der Hund von den Richter, Su Señoría de los Justos y gran amiga mía. En esta tierra es y será siempre bienvenida y merece el mismo respeto que me dais a mí.
- ¡¡Encantados!! - respondieron todos haciendo reverencias.
- Y bien, me temo que aun tendremos que esperar a...
- No, querida Oniria, ya estamos todos - dijo una voz en Off, y al momento una nube de humo apareció de la que salió Yoko Kanno andando, sola, con los cascos aún colgando del cuello.
- Pos hala, ya podemos empezar el picnic - dijo Gandalf introduciéndose la mano en su gabardina para sacar un fajo de manteles a cuadros rojos y blancos y un par de cestas de mimbre. Los eminentes chupitos se pusieron en cuclillas y empezaron a untar paté y mantequilla en rebanadas de pan de molde, que depositaban en una bandeja junto a las servilletas y a una nevera de playa rellena de vino tinto casero. Si esto fuera una historieta manga, los tres humanos tendrían ahora una gota enorme de sudor en la frente cada uno, pero como no lo es, sencillamente se quedaron con la boca abierta.
- ¡Muchafchos! - se dirigió a ellos Gandalf con medio sándwich dentro de la boca - ¿Ef que no osf dais cuenta de lo grave de la fituatión? Sentaros ahora mifmo y atended al concilio.
Los tres obedecieron al mendigo de blanco y se sentaron, limitándose a beber algo del vino tinto de la nevera. Tenía ese saborcillo casero especial, ese toque mágico secreto que sólo la arena de playa o el plástico podía otorgarle. Atendieron cuando la señorita Kanno soltó una croqueta y empezó a hablar:
- Pocas veces en la historia se han reunido en un concilio como este, miembros tan importantes de tantas facciones. Tengo el honor de ser la primera en hablar, porque considero que lo que tengo que decir no puede esperar. Las cosas han cambiado. El plan maligno de Pikolo el lavadora es, en efecto, mas ambicioso de lo que pensábamos. Mucho tiempo he estado ignorando los avisos de Izaskun, mi fiel consejera y futura sucesora. Desde el Gremio de los Videntes, allá en Borrás, me ha llegado un mensaje: el que relata el futuro oscuro que se cierne sobre Tequila. Nada ni nadie se librará del ataque de esos engendros metálicos derrochadores de agua. Desde los lagos del Averno hasta las cumbres de la Gamba, todo será... centrifugado. Nuestra única solución es atacar primero.
- ¿Me pides que traicione mis principios? - dijo Temissa de los Justos -. Mi ejército no participará en ese ataque.
- ¿Cómo? - preguntó el humano chupa cristales - ¿Acaso no os dais cuenta de que también irán a por vosotros? ¿no os ha quedado claro, joder ostia?
- ¿Y acaso no pueden equivocarse los videntes? ¿acaso no se han equivocado ya varias veces? - la pelirroja miró a Yoko, que siguió en silencio -. No pienso romper el equilibrio, no pienso atacar a una facción sin motivo. No sería justo, como tampoco lo sería permitir que vosotros lo hicierais. Esta afrenta debe arreglarse sólo entre el triángulo de Jalisco y las lavadoras. Jamás cambiaré de opinión.
- ¡¿MOTIVOS?! - respondió el humano, ahora de pie - ¡¡Las lavadoras son mezquinas, crueles y vengativas!!
- También los humanos lo son - argumentó Temissa.
- ¡¡las lavadoras asesinan y destruyen sin razón!!
- También los humanos lo hacen.
- ¡¿ah, sí?! Pues.... pues.... ¡¡¡La Fortaleza de las lavadoras no tiene rampa de acceso para minusválidos!!!
- ¡¡¡QUE CABRONAS!!! - gritó, levantándose, la justa - ¡En pleno siglo XXI y siguen discriminando así! ¿es que ninguna va a pensar en las pobres lavadoras paralíticas? ¿no tienen los mismos derechos? ¡¡MERECEN UNA LECCIÓN!!! - y todos los presentes se levantaron gritando eufóricos al mas puro estilo Hooligan. Los tres muchachos de la Tierra se abrazaron. El viejo Gandalf no pudo reprimir las lágrimas de alegría. Los Ewoks tocaron sus cuernos y tambores y comenzaron una fiesta. La alianza estaba hecha.

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