11. Niña, hazme paninis - versiculo 1
11. Niña, hazme paninis
En apenas dos días se organizó todo. Dos días de ajetreo constante en Bohemia. Los guerreros de la humanidad habían descansado para lo que sería la última y mas decisiva batalla, a la vez que estudiaban con detenimiento todos los planes urdidos por los generales chupitos. Un ataque total contra la ciudad de las lavadoras, por sorpresa, que no sería mas que un señuelo para conseguir que los tres de Jalisco se infiltraran en la Base a asestar el golpe definitivo. Una jugada de ajedrez en la que se debía dar el Jaque–mate sin que los alfiles enemigos se enteraran de nada. Simple, pero eficaz. No se permitían errores. Todavía faltaban un par de horas para la hora Z y una sombra deambulaba por los jardines exteriores. Un chico veía el precioso amanecer de Tequila, sosteniendo su báculo de oro, aguantando un incesante dolor de estómago. Poco a poco fue notando como la ciudad se despertaba y el sonido de los pájaros era sustituido por el jaleo habitual de los mercados y el estridente sonido de los Vespinos. Le parecía curioso como, cuanto mas temprano era, mas ruidosa era la tarea de sacar un ciclomotor de un garaje. [Frivolidades de la naturaleza] pensó. Fijó su vista en el horizonte y, para su sorpresa, no veía sólo nubes. La ciudad volante de los soñadores estaba ahora a tan sólo unos metros de altura del suelo, y un contingente de naves y soldados ponían rumbo hacia el norte, probablemente a reunirse con el grueso de las Tropas de la alianza de Tequila. Decidió entonces acudir a la gran puerta de acceso de la muralla de la ciudad, donde se reuniría con sus compañeros y se prepararía para el duro día que le esperaba.
- ¿Cabremos todos en la cabina? - preguntaba Sushi Dorayaki a su amigo Nai.
- Pues claro que sí, además, con todas las nuevas funciones que tiene ahora mega me hacen falta al menos otros dos pilotos para controlarlo.
- Pues a mí deja que maneje los brazos, no me vayas a dar algo que no sirva para nada, como las orejas o los dedos de los pies.
- ¡Te tocará lo que te tenga que tocar y punto!. Mira, por ahí viene el tío este, ya te he dicho yo que no iba a suicidarse, solo a dar un paseo.
El “tío” cogió el ascensor que subía desde el tobillo del Robor destrustor, hizo una parada en la planta de bolsos y complementos y finalmente llegó a la cabina junto a sus compis.
- ¿Salimos ya? - dijo el impaciente recién llegado.
- Creo que sí, veo que las tropas Bohemianas están casi todas fuera, e Izaskun me ha dicho que en cuanto la veamos subir a su DragonZord le demos al contacto y arranquemos al bicho - El habitualmente inquieto fontanero estaba mas nervioso que de costumbre, no en vano podía presumir de ser el privilegiado propietario de un cacharro que podría hacer llorar al mismísimo Mazinger Z. [con esto arreglaba yo mi barrio de verdad] pensaba.
- Izaskun... - como si les hubiera escuchado, en ese momento la muchacha apareció en la cabina de su máquina de guerra y les hacía un gesto con la mano -. Espera un momento Nai, no lo arranques todavía.
- ¿Por?
- Es difícil de explicar - el humano se puso de pié, frente al cristal de la cabina, e hizo gestos a la bruja, pidiéndole que viniera, que necesitaban su ayuda, que el motor de arranque fallaba y ella probablemente podría arreglarlo. En ese momento agradeció el curso de mimo que hizo un par de años atrás.
- ¿Que coño pasa ahora? - dijo, irrumpiendo con prisa en la cabina, la impaciente orácula -. Tenemos que salir con urgencia, así que cualquier tontería puede esperar, ¿no creeis?
- Lo siento Izaskun, pero esto no puede esperar - y el muchacho la cogió del brazo, la acercó y la besó con mas pasión que los mismísimos Gavilanes. Tan Dao y Nai levantaron sendas tablillas de puntuación con un 10 y un 9´5 respectivamente, y aplaudieron y gruñeron llenos de alegría los 78 segundos que duró el morreo. Cuando se separaron, la chica no dijo nada, sólo mostró una sonrisa dulce, y se fue.
- ¡¡En marcha!! - dijeron los tres, al tiempo que Nai giraba la llave, y Ataru Li guiñaba y daba codazos al chaval de la sonrisa de idiota.
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