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9. No sé, puede que las migas - conclusion

9. No sé, puede que las migas - versiculo 3

La lancha encaró y disparó dos misiles aire-aire que rápidamente surcaron el azul cielo de bohemia atravesando pixeladas nubes para impactar en la aeronave de El Barón, deteniendo así la incesante lluvia de misiles vertidos sobre la ciudad.
- Saludos Juae - dijo el conductor del zeppelín al aparecer en la pantalla de la lancha -, has tardado mucho en aparecer ¿acaso andabas escondiéndote? Jua jua jua - rió el malvado Barón mientras sostenía su monóculo.
- ¿¡Cuantas veces tengo que matarte maldito hijo de perra!? - gritó Juae desesperadamente a la pantalla de la lancha, sin tener en cuenta que los únicos verdaderos hijos de perra eran el héroe y su némesis y hermano Forjador - ¡Te sumergí en metal incandescente, te tiré por un acantilado, te atravesé con una cimitarra, hice saltar por los aires tu dirigible contigo dentro, incluso he defecado en tu boca! ¿¡Que he de hacer para matarte!?
- ¿Sabes cual es la moraleja Jaue? - dijo en tono comprensivo El Barón -, los guionistas son capaces de inventar truños infumables por dinero ¿No has visto Blade II?, o peor aún... ¡Blade Trinity!...por eso tienes que dejar que la mate ¡TIENES QUE DEJAR QUE LA MATE JAUE! ¡Es por el bien de todos! No seas egoísta.
Plomo incandescente que salía de las ametralladoras de la lancha fue la respuesta de Juae a la petición de El Barón. Las dos aeronaves ahora se vieron envueltas en una persecución. Juae trataba futilmente de derribar a El Barón, mientras este reía y jugaba con su monóculo.
El hombro herido de Juae empezó a torturarlo, algo nada bueno, pues era de lo único con lo que contaba pues no había podido planear nada por lo repentino del ataque de El Barón. Las balas eran totalmente inútiles, y ya no podía permitirse jueguecitos, tendría que usar todo el arsenal, pues tenía que proteger a Creatividad. Esta vez El Barón tomó la iniciativa y empezó a llenar el cielo de misiles una vez que vio “Target locked” en su pantalla sobre la lancha voladora. Los cohetes se comenzaron a aproximar peligrosamente a ella, pero las bengalas y la audacia del piloto permitieron superar la situación, al menos eso parecía, pero el mundo no es justo, y en esta historia apenas ha muerto nadie, y a pesar de la valentía de este nuevo héroe un misil que no había visto impactó contra su nave.
La cordura de Juae desapareció con la evaluación de daños, no tenía escapatoria, pero en su mente resistió a creer que El Barón le había ganado la partida. Así que se deshizo de todo su armamento sin siquiera apuntar al objetivo y comandó la lancha hacía la cabina del piloto del zeppelín en un intento desesperado de salvar a Creatividad. Pero El Barón estaba intacto y la maniobra desesperada de Juae no fue más que un regocijo para su ego, pues acabó borrándole de los cielos sin ninguna dificultad.
Antes que le pasara el motor por la cabeza Juae pudo ver un libro al que el viento pasaba las páginas, una rosa y un piano, susurró Elissabeta y exhaló por última vez. Al ver esto, Creatividad se echó a llorar, no podía superar la muerte de su amado, el dolor que albergaba no le dejó más salida que morir de pena, y por eso hoy por hoy solamente se hacen películas de comics, remakes de otras películas antiguas o asiáticas, incluso películas de humor sobre estas películas.

En el salón del Partenón el chinaka gritó:
- ¡Ya he terminado!
Y Gandalf dejó de mandar esa fuerza para reforzar la barrera, y corrió a ver la creación del hombre que comía pan de gambas.Al entrar Gandalf preguntó:
- ¿Que haces tu aquí?¿Y dónde esta el arma?
- ¿No la ves? ¡Es ella! ¡La máquina que folla! - respondió el otaku-inventor-informático.
- ¿Cooooomo? - preguntó el viejo lleno de asombro.
- Sí, el arma definitiva, tiene el aspecto de mi ama - respondió risueñamente el último de los Vien.
En ese instante pudieron oír como volaba en pedazos el valeroso piloto de lanchas voladoras, pero acabar con la creatividad en el mundo para castigar a los malvados guionistas, amenazar a Bohemia y matar al legendario guerrero no era una afrenta que pudiera quedar así como así.
Sin darle tiempo a reaccionar, el robot pilotado por Izaskun atrapó con ambas manos lo que sería el cuello del zeppelín. Sin mediar palabra empezó a apretar para destruirlo. El Barón trató de zafarse, pero le fue imposible.
- ¡Por enésima vez, volveréeeeeeee! - dijo El Barón antes de que en su zeppelín se desencadenara una serie de explosiones, saciando la sed de venganza del mundo.
Nai llegó justo para ver esto y preguntarse que había pasado. Ambos “robores” descendieron y aterrizaron donde anteriormente lo había hecho su compañero. Todos salieron de estos y se encontraron con Tan Dao y Gandalf que los esperaban ahora más tranquilos. En el reencuentro no hubo abrazos pues recordemos que eso era demasiado gay para sus arcaicas mentes. Se estrujaron las manos con fuerza, incluso se doblaron sobre si mismos una y otra vez durante quince minutos, al fin y al cabo volvían a estar juntos para el final tal y como Eddie les había dicho.

9. No sé, puede que las migas - versiculo 2

Toda Bohemia era maltratada por temblores y en el cielo una explosiones parecían emerger de la nada. Entre la población desconcertada empezó a imperar el caos, unos se encerraban en sus casas, otros se agachaban y cubrían su cabeza con las palmas de las manos, y en medio de esta confusión un joven corría hasta unos hangares con el propósito de volar.
El nuevo héroe temporal era de estatura media, rubio y ojos verdes. Vestía una camiseta negra, unos pantalones anchos con enormes bolsillos a la altura de la rodilla y una mochila. Concentrado en llegar al hangar, en su camiseta se podía leer “Director de cine” y en sus ojos “Venganza” o “Matar tipos”, la verdad es que no lo sé muy bien pues he bebido demasiadas cervezas y él sólo pensaba en hacer una serie sobre el hijo de la muerte, pero lo que si puedo asegurar es que era preso del ansia y del miedo, tenía que proteger algo a toda costa, algo que sin duda le había costado sangre, sudor y lágrimas.
Ya casi estaba llegando cuando un fuerte impacto hizo caer unos derrubios del edificio junto al que corría, y estos le hicieron besar el suelo. Como era de esperar para ganar mayor dramatismo, había destrozado su hombro izquierdo, la sangre empapó la camiseta y su brazo no respondía a las ordenes del cerebro, fue entonces cuando supo que ya nunca volvería a tocar el violín. Pero no iba a llorar ahora por eso, pues tenía algo más importante que proteger, sacó un trozo de tortilla de patatas del bolsillo derecho del pantalón y se lo untó en el hombro herido. “Gracias abuela”, susurró al retorcerse de dolor, se levantó y siguió corriendo una vez atenuado el dolor. Llegó al hangar 1-B, accionó el mecanismo de apertura de la mastodóntica puerta y se adentró antes de que terminara de abrirse. Al detectar una presencia las luces se activaron iluminando totalmente el hangar. Preparada para volar había una lancha, sí, una lancha, pues las películas de acción nos han enseñado que es el vehículo más versátil. Sin pararse a reflexionar esto se subió en ella y activó todos los botones, hizo todas las comprobaciones sin demora alguna y encendió el motor. Aquello empezaba a moverse, consiguió salir del hangar sin rozarse con nada, enfiló la pista y aceleró hasta conseguir la velocidad óptima de despegue, y venció la gravedad que le ataba al suelo. Al ascender algo más de cien metros la barrera transparente que había absorbido todas las detonaciones abrió un hueco que le permitió salir para detener al causante de todo este desastre.
Ejecutó una pirueta una vez se encontró fuera del campo que le había estado protegiendo para dar caza al enemigo, un zeppelín. Mientras se dirigía hacia este, pudo comprobar que sus sospechas no andaban desencaminadas, era El Barón, el rostro, monóculo incluido, en el frontal del globo lo delataba. De la boca una lluvia de misiles se precipitaba hacía los hogares de los chupitos soñadores, pretendía destruir Bohemia tal y como hizo en el pasado con Londres, por suerte para estos la barrera aún aguantaba.
Gandalf entró a toda prisa en el salón central del Partenón, pues había dejado al amarillo hacer su trabajo, sin temor de que algo de esta magnitud pudiera pasar.
- ¡Tan Dao, rápido, tienes que hacer algo! - gritó el Blanco al ver al chino que llevaba trabajando más de 8 horas.
- ¡Necesito algo de tiempo para terminar! ¡Consíguelo Gandalf! Tú eres poderoso - le respondió el noble descendiente de los Vien.
-¡No te preocupes Krilín! - dijo Gandalf antes de marcharse a toda prisa para el exterior.
Cuando llegó afuera alzó las palmas de sus manos contra el cielo, y no para protestar contra la guerra de Irak, sino para poder lidiar la suya propia. De sus zarpas empezó a brotar una misteriosa fuerza que sirvió de refuerzo a la barrera protectora. Eso no era suficiente, tendría que acelerar la llegada del resto de Jalisco, así que le habló directamente a sus mentes: [Amigous, amigous, soy Gandalf, apremiad el paso, estamos siendo atacados y no sé si podemos resolver esto sin vosotros, ¡apremiad!]. [Yokai] dijeron al unísono los héroes en sus mentes.

- Izaskun - comenzó a decir el elegido -, el viejo me llama y no para cenar, necesito que me enseñes las artes del teletransporte para llegar lo antes posible a Bohemia, tienen problemas y me necesitan.
- Haré algo mejor que eso - respondió la hippie de nuevo con acento perfecto. Sacó algo semejante a una flauta-espada de su mochila y empezó a soplarla virtuosamente, el bramido un tanto electrónico de un dragón se extendió por el cielo y poco después hacía aparición el segundo robot de la historia sobrevolando la fortalesssa. Era verde, tenía cabeza de reptil, menos movilidad en las extremidades que los ojos de Espinete, una circunferencia en el pecho y una cola terminada en punta.
Izaskun y el tío este que nunca me acuerdo el nombre, salieron a toda pastilla al exterior.
- ¡Agárrate a mi cintura! - grito Izaskun.
- ¡Poooor supuestiiiisimo! - accedió este del no nombre y se agarró antes que ella cambiara de opinión.
Esta le sujetó el antebrazo derecho con la mano izquierda y ambos desafiaron la ley de la gravedad, volando hasta el robot gigante, y una vez dentro pusieron rumbo a Bohemia.

9. No sé, puede que las migas - versiculo 1

9. No sé, puede que las migas

- ¡Que vag tongto, erag una coña! - Dijo Izaskun con el acento de cuando no era más que una simple gurú en la tierra -. Eng pacá que vamo a ve a la jefa.
Nada más terminar Izaskun la frase se borró el gesto de preocupación al protagonista, pasando a tener el gesto del más agradecido de los alivios.
- ¡Pues vamos! - le respondió el muyayo y se encaminó hasta donde estaba ella.
Entraron ambos en el castillo, un castillo peculiar sin ninguna duda, pues en lugar de la clásica decoración de los castillos de la edad media con sus armaduras, cuadros de antepasados y tapices, había grupos de instrumentos desperdigados por todos lados, cuartetos de cuerda, percusiones, banda de rock, mesas de mezclas y platos, todas las formas posibles en que se han agrupado los instrumentos para formar grupos a lo largo de la historia de la humanidad. En algunos los atriles sostenían partituras, en otros no, y en otros casos ni siquiera había atril. Se podría decir que era un templo para la música.
Se dirigían hacía una puerta al fondo de la sala más principal de todas las que habían entrado del castillo, de ella brotaba una melodía preciosa que los oídos del terrestre jamás había escuchado. Una voz femenina se añadía como instrumento a los delicados movimientos de la sección de cuerda, a pesar de ser un simple “La” repetido con distinta entonación podía deleitar al más estúpido de los reggetoneros, claro que si disfrutan escuchando reggeton es algo difícil. La mujer se silenció poco antes de que llegaran pero la sección de cuerda siguió un poco más con la suavidad y dulzura de sus notas y finalmente pararon, momento que aprovecharon Izaskun y el elegido para entrar. Era una habitación grande, pues habría una orquesta de unos cincuenta músicos, la pared que daba al exterior era totalmente cristalina y permitía sin reservas el paso de la luz natural que no procedía de ningún sol. Junto a la sección de viento se encontraba una mujer con un piano de frente y órgano eléctrico a su derecha. Tenía rasgos japoneses, piel blanca y pelo corto negro. Vestía una camiseta negra con una rebeca blanca por encima, los cascos de los de oreja grande descansaban ahora en su cuello, mientras miraba a los recién llegados. Les sonrió y se giró para mirar a los músicos y les dijo:
- Continuad sin mi.
Una oleada de quejas se levantó brevemente, pues no querían que les abandonasen, pero eso no podía ser y la mujer se levantó y se dirigió hacia la puerta donde aguardaban los jóvenes. Cuando los tuvo delante se dirigió al chaval.
- Bienvenido.
Y mientras los tres salieron fuera la habitación, los músicos continuaban con la segunda parte. Una intro iniciada por un loop de una melodía electrónica al que a posteriori la sección de viento y luego cuerda se habían sumado, acompañó a los tres hasta unos sofás donde se sentaron. Momentáneamente el viento abandonó la canción, momento que aprovechó Su Señoría para hablar.
- Soy Su Señoría Kanno, y se por qué te enviaron, y también sé lo salido que estás. Lo primero me lo comunicó Izaskun al leer tu mente en vuestro anterior encuentro, lo segundo sólo hay que echarte una ojeada. Pero esto no es lo importante, lo importante es la verdad, la verdad es que ninguna facción va a apoyaros en la guerra -. Un breve silencio tras esta cruel sentencia permitió oír cómo la percusión irrumpió en la música dándole toques épicos al provocar una aceleración en el ritmo y un cambio en los violines que llevaban la melodía principal -. El triángulo de Jalisco no necesita ningún apoyo, lo que no quiere decir que no os vayamos a ayudar a desarrollar la plenitud de vuestras capacidades. Respecto a la otra verdad que estas buscando, yo te daré las respuestas, tu puedes elegir creerlas o no.
La magnitud de las palabras de Kanno sonaban en perfecta armonía con la música proveniente de la otra habitación. El elegido estaba totalmente fascinado por la sabiduría que desprendía la mujer, sin lugar a dudas decía verdad y es algo que quedaría patente después.
- El agente forjador y tú verdaderamente sois hermanos, hijos de una lavadora y una perra que los rusos mandaron al espacio. Pikolo el lavadora, como así lo conocían en el pueblo, se compadeció de la perrita Laika que flotaba en el espacio condenada a la muerte en soledad por científicos sin escrúpulos, tal y como le había pasado a él antes de fusionarse con la mitad malvada del cuarto hermano de los Marx. Salvó a Laika y se la trajo aquí, pero no pudo reprimir al espíritu que salió de Herbert, consumió ese último atisbo de bondad y utilizó a Laika como un simple medio para conseguir sus planes, la conquista de ambos mundos. Una de las escenas más absurdas que se han podido ver en este mundo o en el tuyo fue el día que Pikolo fornicó, sin casarse por supuesto, con Laika la perra comunista del espacio para que engendrara a su heredero, pero ese heredero, no fue tal. Como todo el mundo sabe, los cigotos en los que la mitad de los genes provienen de un alma dividida, se dividen en dos tal y como lo hiciera su progenitor tiempo atrás. Forjador y tú fuisteis los bebés híbridos de humano-espíritu maligno-lavadora-perra. Forjador fue elegido para llevar a cabo la misión de tu padre, pues su maldad, medida en piliclorianos, se encontraba a un universo de distancia de la tuya. A ti te mandó a la tierra para que en el futuro ayudaras a tu hermano en la conquista interdimensional, pero sus planes se truncaron al recogerte un travestí que trabajaba de ocho a doce de la noche en un Showarma. Creciste sano y fuerte a base de carne de cordero y salsa de yogur, hasta el día en que Forjador te descubrió e intentó acabar contigo, pero Manolo el travelo dio su vida para protegerte de los basureros pues sabía que eras especial. El resto de la historia la conoces - la música ahora sólo era el murmullo de los acordes finales. El Chico, aún con cara de estupefacción, trató de hablar lo mejor que pudo.
- ¿Osea que papá hizo eso por mi? ¿Me ocultó que era un travelo para que no creciera con algún trauma infantil? - aquí rompió a llorar -, ¡Gracias papá, hiciste lo que pudiste, pero a pesar de eso no se me dan bien las chicas, me encantan las pelucas y los pintalabios, por no hablar de cuando me disfrazaba de mamá cuando tú no estabas! ¡TE QUIERO! ¡VOY A VENGARTEEEE!
- Ahora ve a Bohemia, el reino de los soñadores a reencontrarte con tus amigos - le sugirió la señorita Kanno.

“Mega CD gonna rock you babe” decían las letras que se podían leer en el pecho del robot tan alto como un edificio en el que se había convertido Mega Drive. Nai estaba en la cabina del piloto y con una cara de alucinar más hardcore que un empastillado con doscientas veinte pulsaciones por minuto.
- Hijo de Michael, ahora que has acabado aquí, debes reunirte con tus compañeros en Bohemia, el hogar de los soñadores, buena suerte y no desfallezcas - informó Su pelirroja Señoría.
- Antes ir man, acepta este regalo, yeah! - dijo el rubio del Antro y le lanzó la camiseta que se acaba de quitar, sudada cual jugador de fútbol. Nai no dudo ni un segundo y cuando llegó hasta él se la puso
- ¡Gracias James H Yeah, volvería veros aunque un mono tocara el bajo! - La puerta de la cabina de Nai se cerró y este despegó rumbo a Bohemia.