3. Seguero resentido - versiculo 4

En la playa esperaban Tan Dao e Izaskun. Había sido ella quien le había encontrado a él, sintiendo un gran alivio por ver que sus protegidos no habían fracasado del todo. Miraban ansiosamente el reloj deseando que fueran las doce. Habían planeado muy bien lo que iba a ocurrir esa noche. Ya era hora de que ganaran ellos un asalto.
Pese a no poder involucrarse directamente en la pelea, Izaskun hacía todo lo que podía por ayudar a los humanos. Era esta especie extraña, tan rara y tan parecida a los monos la que la había acogido, la que le había dado a probar los placeres de las drogas y el vicio. Había perdido la cuenta de las fiestas o tugurios en los que se había divertido y perdido el sentido. No quería que todo aquello se perdiese, no quería que un nuevo régimen mundial acabara con todo aquello que amaba. La hierba, el vino y la música ska no encajaban en un mundo gobernado por máquinas. Y los humanos, estos seres humanos. También les había cogido cariño, sobre todo a los pequeñitos que eran tan adorables. Guardaba esperanzas de que esa especie de grupo de discapacitados que había formado conseguirían algún día salvar realmente al mundo. Quien sabe, igual se le estaba pegando la ingenuidad de los hombres.
- ¡Mira Izaskun, son ellos! - no hay nada en el mundo mas gracioso que la cara de un chino feliz. Bueno sí, un chino cayéndose y rascándose luego la cabeza. Pero ahora Tan Dao Vien, aka Shenlong estaba radiante. Los compañeros se abrazaron y se tocaron, en una de esas pocas veces en que los hombres se permiten tocarse entre sí. Luego abrazaron a Izaskun, aprovechándose más de uno de la situación.
- ¿Quién falta aquí? Preguntó Jackie chan
- El viejako ese, el que se parece a magneto...
- ¿Masjsj respeto por vuestro líder, en? – susurró Izaskun -. Ahora vamos a hacer un rito sagrado, el rito de Jalisco, y vamos a reunirnos con él.
- ¿Rito de Jalisco? ¿Es que todo se llama igual? - volvió a quejarse el que no era chino ni fontanero.
- ¡SHHHHHHSSS! Cállate hombre - dijo el mas amarillo de todos - que yo he visto ritos de estos en la tele y a lo mejor se desnuda.
Pues no, no se desnudó nadie, lo que hicieron para variar es, grosso modo, un botellón en la playa con el mejunje de Izaskun, rrrrico rrrrico. Cantaron “quien robó pan en la casa de San Juan” y otros éxitos, jugaron al mosca, y cuando ya estaban rendidos se acordaron de que tenían que invocar al viejo. Entonces la orácula por excelencia comenzó a cantar en un idioma extraño y la silueta de un vagabundo comenzó a aparecer en medio de todos. Se oyeron ladridos de cachorros, y el viejo dijo algo así como “A tope sin drogas”. Sin duda era el viejo Gandalf-wan-kenobi el gris con manchitas, siempre diciendo estupideces. Entonces se oyó una carcajada.
- No me jodas, que te apuestas a que son los putos pizzeros otra vez - dijo Tan Dao, lo cual era previsible pues la originalidad de la historia estaba en momento decreciente aunque era sólo un bache momentáneo.
- Que ilusos, habéis caído en mi trampa, me habéis llevado directamente hacia el apestoso vagabundo, gracias, señor Pompón y compañía - la voz, evidentemente, era del Agente Forjador -, preparaos para pasar la eternidad escuchando a niños contando chistes, ajjajajaajajjaaajajajaj, ¡hip!, ¡¡ahahaaajajajajaaa!!
- ¡¡Ríe lo que quieras, maldito esbirro, pero el que has caido en la trampa eres tú!! - gritó Izaskun en un perfecto español, para sorpresa de todos, a la vez que hacía aparecer de debajo de la arena todo un arsenal de berettas y rifles de asalto que caían en las manos de “los buenos”.
Ni que decir tiene que se pusieron a dispararle a todo bicho viviente que había en la playa. Se veían piernas y brazos vestidas de rojo por todos lados, mientras que todos los disparos que le hacían al Agente Forjador no parecían mas que hacerle ligeras mellas, algo así como una copia barata del malo de terminator 2. Abrumado pero sobre todo cabreado, el Agente en cuestión, dio un grito y reventaron todas las luces en un par de kilómetros a la redonda. Pararon de disparar de inmediato, dejaron las armas en el suelo, y corrieron a abrazarse como colegialas a Gandalf.
- No os preocupéis, estoy preparado, seguidme - dijo el sabio y comenzó a eructar como un brontosaurio harto de pepsicola. Pronto comprendieron que este genio usaba las ondas producidas por sus eructos para localizar todos los objetos y obstáculos del camino, al igual que hacen los murciélagos. Iban a paso ligero, pero por mucho que corrían, sus pies seguían andando sobre arena. Puede ser que el viejo no se orientase muy bien, o podía ser alguna artimaña del malvado Agente Forjador. La cosa es que estaban aburridos de andar. Izaskun había desaparecido y estaba a salvo, por suerte. Ellos no tenían ni puta idea de dónde estaban. De pronto el suelo comenzó a temblar, una columna de luz apareció, y una lavadora gigante emergió desde las profundidades. Su puerta de al menos 10 metros de alto se abrió, y una rueda en el panel de mandos comenzó a girar: primero señalaba ropa delicada, luego tejidos sintéticos, y se quedó fija en seres humanos. Otra rueda giró y pasó por lavado rápido, centrifugado, y se quedó en asesinar. De pronto se activó el motor y la lavadora comenzó a succionar todo lo que allí había: arena, agua, mierda, gente follando, y a nuestros protagonistas. Entonces Gandalf habló:
- Hijos míos, a partir de ahora deberéis seguir adelante vosotros solos, que mi sacrificio os sirva de estímulo para conseguir vuestro objetivo, no desfallezcáis, venceréis tan seguro como que España va a ganar el mundial - y salió volando, y en el aire atrapó la puerta con sus brazos, consiguiendo cerrarla.

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